por Analía Lorenzo
“Nunca te quejes, nunca des explicaciones”
Never complain, never explain. Esto lo escuché en un reality show de Sony, hace demasiado poco tiempo; en otras palabras, (Siempre es Tarde).
Creo que este consejo -porque los ganadores dan consejos, no como los lusers que la sola mención de la palabra les saca caspa y ronchas- es sencillamente genial. Never complain, never explain es la síntesis de un pensamiento que comprende holísticamente la ética del capital.
“Nunca te quejes”, escrito con tinta marca látigo de esclavo, resume el nirvana de cualquier chief executive officer.
En el siglo XXI hay palabras que merecen entrar en desuso.
Sin embargo, no des explicaciones, la segunda parte de la lección de hoy, es mucho más atractiva. Inmediatamente me recordó una de mis amensias. Caminaba a diario varias cuadras desde la terminal de buses hasta mi casa y en esos trayectos, hacía sociales. En una de esas se me pegó, como perro callejero que era, un crío simpático que era vecino del barrio. Era conversador e inteligente, de no más de nueve años, y no recuerdo su nombre. Pero en una de esas, mientras conversábamos de bueyes perdidos, me mira y dice: ¿Sabes cual es tu problema? Das demasiadas explicaciones, lo explicas todo. Lo seguí viendo hasta que un día me mudé. Cuántos vecinos recuerdo y olvido. Ojalá le haya ido bien en la vida. En aquella ocasión, no aprendí nada. Pero a la distancia me parece una advertencia invalorable, un auténtico gesto de cariño.



yo, Analia, tambien doy demasiadas explicaciones.Lo entiendo como un gesto amable, dirigido hacia los otros. Pero quedamos fuera de lugar, al otro no le interesa o tal vez nos confina al lugar del Idiota. Tu post me recuerda una frase hecha inglesa, que te doy traducida: “si pones tu corazòn en la solapa, la gente la usarà de alfiletero”. Ofrecemos flanco para que nos lastimen, prendemos fosforos en la guerra, y -lamento decirlo- si bien todos tenemos hijadeputeces, hay quienes de su hijaputez hacen estandarte. Somos carne de cañon. Pero uno es el que es, para bien y para mal.