Una publicación efímera, como todo

Qué quedó después de la fiesta

In Opinión, por Mario Rivas on 26 mayo, 2010 at 23:49

Foto de Clarín de la multitud festejando el Bicentenario de la Patria.

Todavía están levantando la escenografía de la 9 de Julio, todavía están barriendo los papelitos en las calles del centro porteño. La fiesta por el Bicentenario terminó. Hoy todos volvimos a nuestras labores cotidianas.

Los analistas salieron a explicar cómo fue posible que el pueblo saliera a festejar si todo está tan mal según sus propios análisis. Agarraron por la tangente: «A pesar de las diferencias el pueblo salió a festejar».

También hubo otros que -quizás con el deseo de hacer méritos- compararon la fiesta del Bicentenario con el 17 de Octubre.

También escuché a un comentarista de Radio Mitre decir que quienes fueron a los festejos «no eran los habitantes de Capital federal» (sic).

Luego están los eternos contreras para quienes estos festejos se organizaron sólo con el propósito de ganar votos. En fin.

Lo cierto es que esta celebración fue creciendo en participación popular desde la inauguración del Paseo del Bicentenario hasta los festejos finales el propio 25.  Se cumplió el pedido de la Presidenta de que estos festejos fueran una celebración pluralista. El propio Tedéum oficial celebrado en Luján fue una muestra de interreligiosidad nunca antes visto. La presencia de los mandatarios latinoamericanos -incluyendo al de Chile, a quien no se puede tildar de afín a este Gobierno- marcó también una tónica que no pasó desapercibida.

Finalmente el pueblo hizo suyos estos festejos, como tenía que ser. Y salió a festejar el cumpleaños de la Patria esperando activamente que este sea un lugar en donde se puedan cumplir nuestros sueños, en donde podamos desarrollarnos  en paz, no sólo el lugar en donde hemos nacido.

Lo que quedó claro después de la fiesta es que no todo está tan mal como insisten los comunicadores y que quizás estemos emprendiendo el camino de una Patria más justa para todos.

  1. el comentarista de radio mitre no sólo dijo que los que estaban en el festejo no eran de capital, sino que agregó que había sido un placer andar por buenos aires libre de tanta gente, ya que había aprovechado para pasear lejos de esos festejos (habrá pensado su estúpido y malvado cerebro «qué bueno andar por… palermo, ponéle, sin chocarme con las negras cabecitas que vienen a limpiar, ya que están todo en ese acto de la mersada»). Sin ofender a los palermos, llamados así en homenaje a los antiguos pobladores de la zona, que reciclaban palas para fabricar termos.

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