Una publicación efímera, como todo

Historieta

In por Mario Rivas on 1 junio, 2010 at 16:36

En la anterior entrada sobre el tema de las Historietas, Editorial Novaro y la puerta de entrada que significaron para la lectura algunas lectoras se quejaron de que en la misma no se mencionaban las revistas «para nenas», como la que ilustra este comentario.

Sucede que sencillamente yo no recuerdo haberlas visto, ocupado en seleccionar alguna otra de la variada oferta con los 25 centavos que llevaba en el bolsillo.

En algún momento de mi infancia tuve una amiga, Adriana, que tenía -literalmente- un cuarto lleno de historietas al fondo de su casa. Me prestaba de a cinco y, cuando se las devolvía, me prestaba otras cinco. Nunca me dejó seleccionar qué quería que me prestara, sólo una vez me permitió ver desde lejos el cuarto de los tesoros.

Adriana era un poco más grande que yo y creo que disfrutaba con tenerme tan rendido a sus pies por unas, para ella, figuritas de papel.  La cuestión es que una vez me prestó, hábilmente camuflada entre Tonys y Supermanes, un ejemplar de Susy. Se la devolví sin leerla.

Hoy daría cualquier cosa por volver a tener ese ejemplar en mis manos: tal vez así descubriría algunos secretos femeninos que todavía me siguen siendo esquivos.

  1. Me habría pasado lo mismo. Incluso una Intervalo le habría devuelto sin leer al lado de la Tony, D’artagnan o Fantasía. ¿Leíste Brigada Madeleine?

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  2. Era un pelotón de franceses contra el Afrika Corps. Los primeros episodios eran muy buenos. Luego cambió el dibujante y perdió bastante. Uno de los protagonistas era «Firpo», sobrenombre que le venía por haber tirado a un rival fuera del ring siendo boxeador. Madeleine era la novia de un compañero muerto al que todos le escribieron, por lo que los de la unidad postal los empezaron a llamar así.

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  3. Una amiga compraba Susy. Y como me aburría, no la leía. Prefería las otras que mencionaron.
    Eso sí, a los 8 años, estaba perdidamente enamorada del capitán de Brigada Madeleine.
    Años después -esas cosas que uno de chico no dá bola- me enteré que la había escrito Oesterheld. Tiempo más tarde, alguien de Bellas Artes me explicó que había una teoría sobre que «La Brigada Madeleine» era una historia de montoneros encubierta. Un grupo de comandos Franceses en la Segunda Guerra Mundial, con el enfoque de Oesterheld de la guerra: el enemigo es un ser humano como todos, atrapado en un infierno que es igual para todos. En un capítulo, llamado «Los Muchachos», esta teoría resultaba bastante evidente.
    Y al final, nada es casual, ¿no?

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