Una publicación efímera, como todo

Los pronosticadores del fracaso

In Economía, Opinión on 28 agosto, 2010 at 14:38

"A medida que sus pronósticos no se cumplen van corriendo el horizonte de sus predicciones. Así lo hacen una y otra vez en un penoso espectáculo que no queda expuesto en ridículo solamente por la impunidad del poder"

Leemos hoy:

«Economistas del establishment enojados con el actual rumbo político-económico han intentado, y lo siguen haciendo, establecer escenarios futuros inquietantes. A medida que sus pronósticos no se cumplen van corriendo el horizonte de sus predicciones. Así lo hacen una y otra vez en un penoso espectáculo que no queda expuesto en ridículo solamente por la impunidad del poder. Frente a tantos fallidos, ahora dicen que las peleas por Papel Prensa y Fibertel ensombrecerán el segundo semestre del año, que el 2011 será mediocre y que la situación empeorará en 2012 por el imprescindible ajuste que promueven. Esa evaluación tiene la misma rigurosidad de pasadas estimaciones, que colisionaron contra fríos números de la realidad. Ese desparpajo analítico requiere un necesario regreso a las fuentes y a uno de los economistas más brillantes el siglo XX, John Kenneth Galbraith. En su última obra, La economía del fraude inocente, su legado teórico e intelectual de 120 páginas, afirma que “en el mundo de la economía y, especialmente, en el de las finanzas, la predicción de lo desconocido e incognoscible constituye una labor muy estimada y, con frecuencia, bien recompensada. Además puede ser la base de una carrera lucrativa. Es de aquí de donde proceden las opiniones supuestamente bien informadas sobre las perspectivas de la economía en general y de las empresas en particular. Los hombres y mujeres que se dedican a esta actividad creen poseer el conocimiento de lo desconocido, y quienes los escuchan confían en que es así. La idea es que tal conocimiento es el resultado de la investigación. Sin embargo, como lo que sus clientes quieren oír es una predicción de la que puedan aprovecharse y obtener algún rendimiento, la esperanza y la necesidad ocultan el hecho de que tal predicción es imposible”. Galbraith explica las razones de la supervivencia de esos gurúes pese a las equivocaciones. “El error compartido goza además de una buena protección. Ya no se trata de una cuestión personal. El mundo financiero sostiene a una comunidad grande, activa y bien remunerada, fundada en una ignorancia ineludible pero aparentemente sofisticada.” Para agregar que “es importante insistir en este punto: dada la influencia impredecible pero inevitable de la economía en su conjunto, es claro que quienes pretenden describir el futuro desempeño financiero de una industria o empresa no lo conocen en realidad; trátese de empleados o de analistas independientes, no saben de qué están hablando y, por lo general, no saben que no saben”.

(…)

Una de las líneas sobresaliente del trabajo de Galbraith se refiere a la intervención de las corporaciones en la economía y a su vínculo con el poder político, hasta buscar su subordinación. En su última obra reafirma su tradicional crítica a la supremacía y dominio de los grupos empresarios, a los cuales define como “las grandes corporaciones, las que dominan y manipulan al mercado y a los Estados”. De acuerdo con su análisis, las corporaciones no están al servicio del mercado ni del consumidor, sino que se organizan y manipulan para crecer más y más, persiguiendo objetivos propios de desarrollo. “Objetivos plutocráticos y políticos aunque lo político no es esencial, sino sólo una forma de intervenir y dominar el mercado”, advierte. Ese comportamiento de esa clase de empresas sólo se hace visible en los grandes escándalos. Estos fueron, en los últimos años en Estados Unidos, Enron, Worldcom, Arthur Andersen, Lehman Brothers, AIG. Como si hubiera sido escrito para interpretar estos agitados días de la realidad argentina, esos escándalos, aseguró Galbraith, “desgarran la niebla que cubre la cúpula del poder y permite observar sus entrañas a los mortales”.

(Leer completa la nota de Alfredo Zaiat haciendo click acá)

  1. Yo remarco mucho los fallidos e interesados pronósticos de los ‘serios’ economistas, como ese Cachanosky o algo así, que vaticinaba un Rodrigazo en el 2007… Unas lacras.

    Saludos.

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