Una publicación efímera, como todo

Qué asco de papel

In Economía, Medios de Comunicación, Opinión, Política on 28 agosto, 2010 at 10:31

"La idea de los militares consistía en que si los Graiver eran judíos, banqueros y montoneros, entonces se los podía secuestrar, violar, torturar y despojar de sus bienes."

Leemos hoy:

«Porque se engañó o porque creyó que ésa era la línea de acción que le convenía, toda la estrategia de Clarín estaba dispuesta para el caso de que el Gobierno decidiera el martes la intervención de Papel Prensa. Como la intervención no existió, a duras penas el multimedia logró que el miércoles un portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos dijera que “estaba atento al debate sobre libertad de prensa” en Argentina y que era un tema en las relaciones bilaterales. Ese mismo día, el canciller Héctor Timerman y la presidenta Cristina Fernández se reunieron con la embajadora norteamericana, Vilma Martínez, y con la subsecretaria del Departamento de Estado para las relaciones públicas, Judith McHale, y destacaron el “excelente nivel” de la relación entre los dos países.

Haciéndole ascos al profesionalismo, hasta los programas periodísticos de ese día se habían preparado para esa medida, haciendo hablar a los entrevistados que se prestaron al juego como si ya se hubiera anunciado una medida que nunca existió. Y el lobby de políticos que le responde en el Parlamento ni siquiera cambió las respuestas que había preparado frente a una supuesta intervención. La decisión de enviar el informe sobre Papel Prensa a la Justicia y un proyecto de ley al Congreso para declarar de interés público la producción de papel de diario desbarató esa estrategia, que estaba destinada a buscar una fuerte repercusión internacional, similar a la que soportó el presidente venezolano Hugo Chávez cuando no renovó la licencia vencida a la televisora RCTV.

(…) El argumento de los militares para explicar la persecución a la familia Graiver fue que David Graiver era el banquero de los Montoneros. Promovieron una campaña de difamación en la que participaron los diarios que después compraron Papel Prensa y así fue aceptado por el sector de la población que tenía empatía con los represores. Esa misma línea defensiva fue peligrosamente retomada por algunos voceros, periodistas y políticos, de la oposición –en especial por Elisa Carrió–, cuando salieron a discutir el informe sobre Papel Prensa que difundió el martes el Gobierno. Carrió siempre se exculpó diciendo que era muy joven cuando fue fiscal durante la dictadura. Pero ésta no es la primera vez que reproduce con tanta similitud el espíritu y los argumentos de ese sector de la población que apoyó a la dictadura y que después mutó en fanático de la democracia y el republicanismo.

La idea de los militares consistía en que si los Graiver eran judíos, banqueros y montoneros, entonces se los podía secuestrar, violar, torturar y despojar de sus bienes.

(…) Otra cosa que nadie discute y que todos dan por hecho y sabido es que los militares estaban interesados en apropiarse de Papel Prensa para entregarla a empresarios amigos.

(…) En realidad, lo único que puede estar en discusión es si los directivos de Clarín y La Nación fueron cómplices del proceso que los terminó favoreciendo o si simplemente se favorecieron “de buena fe”, como dicen los escritos de los abogados defensores. Ese es el punto que deberá dilucidar y probar la Justicia, pero es más que evidente que Lidia Papaleo vendió en una situación de vulnerabilidad total y bajo presiones de todo tipo.

(…) En realidad, lo único que puede estar en discusión es si los directivos de Clarín y La Nación fueron cómplices del proceso que los terminó favoreciendo o si simplemente se favorecieron “de buena fe”, como dicen los escritos de los abogados defensores. Ese es el punto que deberá dilucidar y probar la Justicia, pero es más que evidente que Lidia Papaleo vendió en una situación de vulnerabilidad total y bajo presiones de todo tipo.

(…) En todo caso, será la Justicia la que determine ahora los aspectos ilegales de la venta de Papel Prensa. Al Congreso le corresponderá definir si la producción, comercialización y distribución del papel de diario, que están monopolizados, se declaran de interés público –y por lo tanto serán regulados de alguna manera– o si quedan como hasta ahora, en función de la decisión del mismo monopolio. Más allá de cualquier disquisición a favor o en contra de lo que hayan hecho Clarín y La Nación en Papel Prensa hasta ahora, desde el punto de vista institucional, democrático y republicano, el ejercicio de la libertad de prensa no puede quedar librado a la buena o mala voluntad de nadie. Tiene que haber resguardos institucionales de algún tipo también para regular y democratizar el acceso igualitario al papel de diario».

(Leer completa la nota de Luis Bruschtein haciendo click acá)

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