Una publicación efímera, como todo

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Felices sueños

In Felices sueños on 16 octubre, 2010 at 21:51

Los crispados y los pajeros de siempre

In Apuntes rápidos, Opinión, por Mario Rivas on 16 octubre, 2010 at 17:01

 

La izquierda argentina, siempre leyendo muy atentamente la realidad del país... lástima que lo hacen al revés.

 

por Mario Rivas

Tiene razón Luis Bruschtein cuando dice: «(…) da la sensación de que la oposición no trabaja para convencer, sino que actúa sobre la base de que la sociedad ya está muy definida: a los oficialistas les parecerá perfecto todo lo que venga del Gobierno y a los opositores, viceversa». O no tanto: ahí está Hugo Moyano reclamándole a la Presidenta hacer un mayor esfuerzo por los jubilados.

Lo que pasa es que son precisamente quienes están en contra de todo que haga este Gobierno quienes cierran los espacios para la discusión. Les cuento una breve anécdota. Íbamos con mi mujer y mi hijo de un año y medio camino a La Cumbre y se nos quedó el auto en Huerta Grande. Tuve que ser practicamente remolcado hasta La Falda buscando un mecánico que me atendiera en hora de la siesta, que en las sierras cordobesas es como decir el desierto del Sahara. Encontramos uno, un tipo de unos 35 años, piola, buena gente. Mientras estaba arreglando el desperfecto me suelta a cuento de nada: «Es que ya no se puede vivir con todo lo que hace esta yegua hijaderemilputa de la presidenta». ¿Qué iba a contestarle? Nada, no hay forma de remontar un comentario así, menos si cualquier contestación podía significar quedarnos a pata en medio de la nada.

Esta anécdota no es una excepción: es la constante de cómo se discute a este Gobierno y a sus logros.

Ni hablar de los crispados, tipos que se han pasado la vida metiéndole los cuernos a sus mujeres y hablan de la falta de moral del Gobierno. O empresarios que han construido más rápido su fortuna evadiendo impuestos y te hablan de la «inmoralidad» de los números del Indec. O cabrones que han apoyado sistemáticamente los golpes de Estado, las violaciones a los derechos de los trabajadores, que miraron para otro lado mientras se secuestraba, mataba, violaba a embarzadas o se les arrebataba sus hijos recién nacidos. Ahora son los grandes defensores del «orden institucional».

Ni hablar  de los que hace dos minutos descubrieron que hay pobres en la Argentina. O los que redujeron de un manotazo las jubilaciones  y ahora claman por el 82% móvil para los jubilados.

Luego están los pajeros de siempre, los «progres», los de la «izquierda argentina», reeditando la Unión Democrática  pero peor, mucho peor, porque ya ni siquiera tienen la pantalla de la situación internacional. Esos intelectuales de café que defienden el socialismo siempre y cuando no se toquen los intereses de los poderosos.

Ahí van, uniditos de la mano, poniendo palos en la rueda con pedidos de máxima irrealizables. ¡Si hasta se los escucha decir que la Asignación Universal es una dádiva!  ¿Y cómo resolvemos hoy, ahora mismo, el problema de millones de argentinos que gracias a las políticas de saqueo neoliberales, que ellos apoyaron por cierto, quedaron en la miseria? «Con trabajo y educación», te dicen. ¿Y cómo generamos trabajo? «Con reglas claras y dejando que el «mercado» funcione libremente». Pero si el  «libre mercado» ha demostrado que le importa un carajo la situación de los más humildes. «Ah, no sé», te dicen, «hay que respetar las intituciones y generar reglas de juego claras». Reglas claras significa que sigan robando y nadie diga nada, eso es lo que significa.

En fin, es una discusión sin sentido.

Ellos viven proponiendo un país de eslóganes (el último del cretino: «ha habido crecimiento, pero no hubo desarrollo»).

Sí, se han polarizado las discusiones y los argumentos se minimizan. En buena hora. Quien quiera ver que vea, los otros que se sigan tocando.

Amas de casa

In Noticias on 16 octubre, 2010 at 8:24

El 82 por ciento inmóvil

In Economía, Jubilaciones, Opinión on 16 octubre, 2010 at 2:33

"Esa ley (la del 82% móvil) terminaba en un nuevo desastre de las jubilaciones estatales y su consecuente privatización y regreso al sistema de las AFJP", plantea Luis Bruschtein en esta nota.

Leemos hoy:

«El falso debate por el falso 82 por ciento móvil puso la lupa en las partes pudendas del sistema, las agrandó y las puso en pantalla gigante. Fue como un Tinelli show para que todos pudieran ver otra vez el mismo desenlace superstar del vice votando cualquier cosa en contra del gobierno al que todavía pertenece. Y todo el mundo haciendo como si. Como si se tratara de discutir una medida revolucionaria, como si se tratara de debatir un aumento para los jubilados, como si se tratara de impulsar la distribución de la renta, como si se estuvieran defendiendo principios, como si fuera una lucha de vida o muerte por la justicia. Es igual que el show de Tinelli donde todos hacen que lloran como si estuvieran tristes o se pelean como si estuvieran enojados o se dan besitos como si estuvieran enamorados.

(…)

Plantearon pour la galerie una fuente de financiamiento para la medida, pero terminaron impulsando el proyecto trucho que apuntaba a obligar a la Presidenta a vetarlo, o en caso contrario al desfinanciamiento del Estado y a la venta de los activos de la Anses a precios de La Salada. Esa ley terminaba en un nuevo desastre de las jubilaciones estatales y su consecuente privatización y regreso al sistema de las AFJP. Vaya la casualidad, porque la mayoría de los que la impulsaron en su momento votó en contra de la reestatización de las jubilaciones y a favor de las AFJP. Esos fueron los aliados increíbles del centroizquierda opositor.

(…)

El debate sobre el sistema jubilatorio que se dio aquí fue tan poco creíble que apenas movilizó a un puñado de activistas. Se había elegido el 82 por ciento no por ningún cálculo científico, sino por el efecto propagandístico que tiene esa cifra como hito histórico de máxima en la lucha de los jubilados. Pero en el contexto en que fue planteado nadie creyó en ese falso 82 por ciento, ni siquiera los jubilados.

(…)

Casi no hubo ningún esfuerzo de los dirigentes opositores por ser convincentes. De lo único que se preocuparon fue de sumar los votos en el Congreso. Por lo demás, da la sensación de que la oposición no trabaja para convencer, sino que actúa sobre la base de que la sociedad ya está muy definida: a los oficialistas les parecerá perfecto todo lo que venga del Gobierno y a los opositores, viceversa. Cuando se parte de esa imagen, los discursos son esquemáticos y simplistas. Cuando se lo escucha desde el lado opuesto ese esquematismo queda muy expuesto porque la mirada está desprovista de todos los implícitos y preconceptos sobre los que se asienta.

De todas maneras, en el caso del 82 por ciento, la falta de esfuerzo parece obedecer más a la intención de controlar la llegada de este debate a la sociedad, que a cualquier preconcepto. Porque hasta el opositor de a pie se alegra por la derrota del oficialismo, pero no se traga la idea de que la batalla seguirá hasta la definitiva instauración de esa propuesta. Esa reivindicación se conoce desde fines de los años ’50, pero no formó parte de ninguno de los programas electorales de los partidos que ahora la impulsaron en el Parlamento».

(Leer completa la nota de Luis Bruschtein haciendo click acá)

 

No hay sábado sin sol

In Chicos Malos on 16 octubre, 2010 at 0:24