Una publicación efímera, como todo

Archive for 29 29America/Argentina/Cordoba octubre 29America/Argentina/Cordoba 2010|Daily archive page

La Presidenta retomará el próximo lunes su actividad gubernamental

In Noticias, Política on 29 octubre, 2010 at 23:52

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner reanudará el lunes sus actividades gubernamentales, según señaló el subsecretario de Medios, Alfredo Scoccimarro.

Nacionales, Política, 29 Oct (Télam).- «La presidenta va a volver a trabajar rápidamente», había anticipado hoy el ministro del Interior, Florencio Randazzo, quien aseguró que hay una «responsabilidad junto a gobernadores e intendentes de apoyarla fuertemente para llevar adelante el gobierno».

Cristina se recluirá este fin de semana en Santa Cruz y el lunes retomará la agenda presidencial, que se mantiene suspendida desde el lunes pasado, en primer lugar con motivo de un cuadro de angina que la obligó a hacer reposo por 48 horas y luego a raíz del fallecimiento de Néstor Kirchner.

El día después, el pueblo en la Plaza de Mayo

In Opinión, por Norberto Galasso on 29 octubre, 2010 at 19:23

Una marea humana se volcó hacia Plaza de Mayo con motivo del fallecimiento de Néstor Kirchner.

por Norberto Galasso*

Las mayorías populares iban a despedirse de un presidente amigo en su muerte, de un compañero que en pocos años les había dado vida, de quien les había permitido salir del escepticismo político hacia la polémica ardorosa en busca de un futuro mejor, hacia la réplica y la contrarréplica alrededor de los conflictos que él -que no los había creado, como sostenía la oposición- los ponía sobre la mesa para resolverlos.

Por eso no fue una procesión callada, respetuosa y sombría sino un incesante desfile con gritos, cánticos, adhesiones coreadas, entusiasmos fervorosos, con arengas delante del féretro.

Era el afectuoso saludo militante a un líder militante que se iba.

En el salón de Los Patriotas Latinoamericanos, desde dos cuadros cercanos, Perón y el Ché parecían acompañar esa explosión popular, no trajeada para un cumpleaños sino en camisa, desaliñada a veces, desbordada su emoción, de rostros desencajados, volcando afecto hacia el presidente muerto y hacia Cristina, para darle a ella el impulso suficiente para seguir, para no amenguar los ímpetus.

Era el saludo militante a un matrimonio de militantes que habían osado enfrentar a los grandes poderes económicos y mediáticos, como también al Imperio, avanzando hacia la liberación y la unidad latinoamericana. Era el compromiso, golpeándose el pecho, de que no terminaba “el kirchnerismo” -expresión hoy del protagonismo popular- como predecían los augures de la desgracia argentina desde los grandes matutinos, sino que se ratificaba el rumbo con la única y posible garantía: el pueblo en la plaza, como fue siempre, desde el 25 de mayo y el 17 de octubre.

Era un pueblo con demasiados jóvenes -para el gusto de los detentadores del privilegio-, un pueblo con conciencia de sus derechos y con convicción latinoamericana que, no por casualidad, encontraba -junto a Cristina– a los líderes actuales de la verdadera Patria Grande.

La presencia de ese pueblo profundamente dolido, pero profundamente esperanzado, aseguró también la ausencia de los impresentables, de los que se mueven en las sombras conspirando para atrasar el reloj de la historia, de los que promueven la vuelta a un pasado de vergüenza y humillación, de miseria y de entrega, de subordinación semicolonial.

”Brillaron por su ausencia”, como lo expresa el hombre común, tan gráficamente, e indefectiblemente permanecerán en ese camino hacia la soledad y la ausencia política, solos, sin pueblo, sin futuro, y el telón caerá sobre ellos, de una vez por todas.

Una, vacacionando en Córdoba, otro inventando alguna nueva traición, otro preparando maniobras oscuras para desestabilizar.

La turista había dicho: “No lo soportan más… El pueblo lo quiere matar”, pero, ¡Qué chasco!: el pueblo lo quería revivir, no se resignaba a su desaparición, palabra que uso expresamente por el contenido que ha adquirido para la militancia.

También hubo algunas presencias molestas sobre las cuales cayó la lluvia de silbidos porque tenemos memoria. No decimos esto para agravar los enfrentamientos: cada uno sabe en qué vereda se pone y éstos no se equivocan, aunque pretendan ser “amables adversarios” dispuestos “al consenso” (¿Qué tenía que hacer allí Estensoro y su cónclave?).

Los oportunistas y los que cultivan la más desvergonzada hipocresía no nos interesan porque estuvieron, están y estarán en otra cosa: que los bendigan Magnetto y Biolcati, que constituirá una verdadera maldición de la Patria.

Pero una vez más hay que llamar la atención a aquellos que por sectarismo, por incomprensión, por estrechez de miras o por desmedida ambición no participaron de estas jornadas de dolor que vivió profundamente un amplísimo sector de la sociedad argentina, aquellos que han errado el rumbo y lo siguen errando.

Decir por ejemplo, “Kirchner tuvo aciertos”, “nosotros lo hemos acompañado a Kirchner en todo lo bueno y hemos criticado todo lo malo”, declaraciones que no caben en dirigentes políticos que aspiran a representar al pueblo. Esa opinión la dejo para mi tía Rosita. Un partido o un dirigente deben saber que frente a un gobierno atacado por el establishment tiene que asumir una clara posición política.

Furiosamente atacado, agraviado el matrimonio Kirchner por los más bajos mensajes de Facebook, acusados de las mayores desvergüenzas, no se puede opinar con liviandad: apoyo lo bueno, critico lo malo.

Es preciso hacer un análisis profundo, un balance de la política general que desarrolla y ponerse junto a él, con toda la independencia política, ideológica y organizativa que exigen los textos revolucionarios clásicos o de otro modo, admitir que se está objetivamente en contra, junto a los enemigos de siempre y que, por esa razón, no se asiste a la plaza junto con el Pueblo.

No valen, en este caso, las buenas intenciones, ni los idealismos abstractos, ni presentar como fundamentales aquellas asignaturas pendientes que aún no han sido resueltas que deben ser evaluadas -por supuesto- pero en el marco de un progreso económico y social general que ha irritado a los poderosos de afuera y de adentro.

Más allá de lo que falta realizar -cuando en el 2003 faltaba todo- y a pesar de ello, y para darles solución -para llenar la parte del vaso que aún está vacía- una vez más, las mayorías populares han vuelto a la plaza, con banderas, con gritos, con esperanza. Y quienes no estuvieron allí deben reflexionar profundamente acerca de ese desencuentro.

No estuvieron junto a los trabajadores y la clase media más popular justamente cuando ella salió, como pocas veces en nuestra historia, como en sus grandes momentos, con pasión, con ganas, con los dedos de la mano en `V` augurando futuras victorias, con la mano sobre el corazón comprometiéndose a jugarse por una Argentina mejor. Y no estuvieron.

No quiero hacer nombres, cada uno sabe su historia. Habrán dado, quizás, alguna declaración de compromiso, hasta es posible que hayan mandado a alguno con bajo perfil para que no le recordasen que venía de la vereda de enfrente.

Pero no estuvieron sintiendo profundamente, viviendo profundamente, en medio de los muchachas y muchachos que inundaron la plaza histórica.

Hemos criticado la flexibilización laboral en su momento y el empleo en negro, hemos condenado la tercerización y abogamos siempre por el pleno empleo pues mientras subsista el sistema en que vivimos, los trabadores necesitan pleno empleo no sólo para tener ingresos y estabilidad familiar sino para tener fuerza para pelear por sus derechos, pero ¿cómo explicar este suceso de Río Gallegos en que tercerizados con apoyo del PO van a reclamar justamente cuando se está velando a un ex presidente y los anónimos, los “nadie y sin nada” como decía Scalabrini, los laburantes van a la plaza y hay un inmenso dolor y curiosamente, al mismo tiempo, hay una gran esperanza de seguir avanzando.

Cualquier político o gremialista principiante comprende que había que esperar hasta al lunes, salvo que se delire con aquello de que “cuanto peor, mejor” que causó tantas muertes.

Estos tampoco estuvieron, ni siquiera en el mínimo respeto a la muerte y al pueblo en su conjunto.

Este desencuentro ha sido fatal en nuestra historia, pero se repite sistemáticamente, ahora agravado porque también alcanza a sectores que tienen tradición nacional y popular.

A veces se explica porque los dirigentes provienen de sectores medios y entonces pretenden hablar en nombre de los trabajadores cuando viven de manera bien distinta, lejanos del rumor de las fábricas, ajenos a los barrios fangosos. Y entonces no sirven los fuegos de artificio de la revolución “completa”, “pura”, “para mañana”.

Porque cuando no se vive como se piensa, se concluye pensando como se vive.

O también porque se alardee de izquierda dura o de centroizquierda progresista pero no se palpita al unísono con los de vincha y bombo que salieron estos días a copar el escenario político.

Quizá porque, en el fondo se supone fueron a la plaza -como decía Sarmiento– porque son “la barbarie” ignorante o infradotados a quienes se los engaña siempre, como en octubre del 45.

Si así fuese, mejor sería que no hiciesen ni gremialismo ni política. Harían un enorme bien a todos si se fueran al cine todas las tardes o concurriesen a clases de violín o se dedicasen al ajedrez, que sería mejor forma de demostrar si tienen ingenio en vez de hacer elucubraciones teóricas complejas para terminar -inevitablemente- pensando y sintiendo de manera distinta a aquellos a quienes dicen representar.

Hoy los hechos están a la vista. Una marea popular inundó a las calles dando fuerzas a Cristina para proseguir las transformaciones iniciadas.

Por ahí camina la Historia, algunos militarán adentro, otros galoparemos al costado -al ladito, diríamos, porque creemos que servimos mejor así- pero no en la vereda de enfrente, ni en la concepción de la tía Rosita, sino metidos profundamente en el camino de la liberación nacional-latinoamericana para concretar los cambios más profundos e irreversibles.

*Norberto Galasso es ensayista, historiador e integrante de la Corriente Política Enrique Santos Discépolo. Nota servicio de Télam.

La suma de sus actos

In Opinión, por Juan Forn on 29 octubre, 2010 at 16:58

"(...) para mí Kirchner sale bien parado de ese balance en todos los escenarios en los que puede juzgárselo", plantea Juan Forn en esta nota.

por Juan Forn

Cuando llegamos a vivir a Gesell con mi mujer y mi hija, hace ocho años, alguien que había elegido este lugar unos cuantos años antes que nosotros nos dio sin darse cuenta un consejo invalorable. “En un pueblo chico nadie es anónimo, todo lo que hacés tiene nombre y apellido”, nos dijo. Y a continuación agregó algo que quizá parezca una gigantesca obviedad, pero para mí ha sido un consejo invalorable, no sólo para nuestra inserción en el pueblo, sino para encarar la vida en general: “Lo que importa es el promedio. Lo que importa es que lo que des prime sobre lo que te guardás”. Entre las infinitas cosas que se dijeron ayer sobre Kirchner, hubo una frase comodín que repitieron unos cuantos: “Ningún hombre público es impoluto”. Yo prefiero la manera gesellina de decirlo: lo que importa es el promedio, y para mí Kirchner sale bien parado de ese balance en todos los escenarios en los que puede juzgárselo. Incluso en lo que queda pendiente, por la sencilla razón de que en los siete años K se hicieron más cosas en esa dirección que en cualquier otro gobierno en mucho tiempo. “¿Cómo te podés conformar? ¿No preferirías algo mejor?”, insistían los que hasta ayer le negaban todo mérito. Pregunta ociosa, además de capciosa: primero debería haber algo mejor, lo que da para discutir un buen rato. Pero incluso en el caso de que haya algo mejor, eso se deberá a lo que se hizo desde 2003 hasta ahora: todas esas cosas que van a quedar cuando nos hayamos olvidado de la hojarasca con que fueron desacreditadas en su momento por el “caranchaje cloacal”, como lo definió ayer con extraordinaria expresividad Federico Luppi.

La oposición que más atónito me dejaba de todas las que generaba Kirchner era la de esa gente que uno pensaba del palo: los amigos que se nos hacían súbitamente irreconocibles por esa crispación irracional, esa necedad con que le negaban no sólo todo mérito sino todo propósito político que no fuese la acumulación de poder por el poder mismo (o, peor, el mero enriquecimiento). La peor de esas necedades fue ver como defecto el mayor acierto de los Kirchner: la decisión de ambos de funcionar como una pareja política, de ocupar la presidencia como una cabina de doble comando. Por eso fue el mejor gobierno que tuvimos en mucho tiempo: porque eran dos, porque eran diferentes, porque supieron desdoblarse de tal manera que es imposible saber a ciencia cierta cuánto hubo de uno y cuánto del otro en cada una de las buenas decisiones que tomaron.

La más miserable y asqueante de las cosas que se dijeron en estas horas sobre la muerte de Kirchner (a mi gusto peor que las de Rosendo Fraga, Van der Kooy, Julio Blanck, Lanata, Cobos, Bergoglio y siguen las firmas) la dijo Morales Solá en La Nación. Simulando ofrecer información fidedigna, dice que el encuestador en quien más confiaba el Gobierno llamó “desesperado” cinco días antes de la muerte de Kirchner porque acababa de concluir una encuesta a nivel nacional que daba resultados no sólo negativos sino irremontables para el Gobierno. “No hay ninguna posibilidad de cambiar el curso de las cosas, hermano. Esto está terminado”, dice Morales Solá que concluyó el conocido analista. Y agrega: “Una vida sin poder no era vida para Néstor Kirchner. Por eso, quizá, su vida y su poder se apagaron dramáticamente enlazados”. ¿Qué diferencia hay entre ese supuesto ejercicio de análisis político y el inmundo mensaje anónimo que circuló por Internet ayer, pocos minutos después de conocerse la noticia de la muerte de Kirchner: “Primer resultado del censo: hay un hijo de puta menos”?

Es evidente que Kirchner se murió porque no quiso, no supo o no pudo aflojar la autoexigencia con que trabajaba y hasta respiraba. Pero no fue ni ahí porque se rindiera, porque creyera que había perdido. En todo caso fue porque, con su legendaria vehemencia, se dio cuenta de lo que hacía falta a partir de ahora. Quizá sintió que no era tan malo morirse si así le abría más camino a Cristina; quizá tuvo los huevos de acero de pensar que sólo así la sociedad podría entender de una vez todo lo que se ha hecho bien en estos años; quizá supo que no había otra forma de que se nos hiciera más nítida la idea de futuro que él tenía tan clara y al resto tanto nos cuesta imaginar. De todas las maneras que existen de honrar la memoria de un muerto, la mejor es sentirlo presente por la suma de sus actos. Y eso es lo que buena parte del país está sintiendo hoy por Néstor Kirchner.

(Tomado de Página 12)

Plebiscito

In Apuntes rápidos, Opinión, por Mario Rivas on 29 octubre, 2010 at 16:18

La multitud esperando la salida del féretro de Néstor Kirchner para acompañarlo y expresar su apoyo a la Presidenta Cristina.

por Mario Rivas

Escribo estas líneas en caliente, en momentos en que los restos de Néstor Kirchner vuelan a su Río Gallegos natal. Todavía resuenan en mis oídos los gritos de apoyo  de la gente congregada bajo la lluvia para darle el último adiós a su líder.

Nunca ví algo parecido. Apenas el cortejo bajó la explanada de la Casa Rosada fue imposible contener a la gente que quería tocar el coche fúnebre, dar una palmada de aliento en el auto de Cristina. Los custodios fueron sobrepasados, la policía federal no daba abasto intentando abrir paso. El pueblo se tira sobre el coche fúnebre al mejor estilo Néstor.

El cortejo avanza a paso de hombre, miles de banderas argentinas, la gente deposita flores sobre el auto de la Presidenta, sobre el auto que lleva a Néstor flores, banderas y cascos de obreros.

Yo he visto y he estado en otros funerales, pero nunca viví algo así. Cuando murió Perón había mucho dolor, pero también había incertidumbre. En cambio hoy ví dolor pero también decisión de defender un modelo, un proyecto de país más justo, más solidario, el proyecto de país que comenzó a llevar adelante Kirchner y continúa hoy Cristina.

No fue un velorio lo vivido en estos días. Fue un verdadero plebiscito espontáneo.

Me lamento de los amigos que están fuera del país, los que se tuvieron que ir y no pueden vivir este momento.

Me lamento por los amigos de adentro que no pueden ver este momento por las escamas que tienen en las pupilas.

Néstor Kirchner llegó abrazándose con la gente aquel 25 de mayo del 2003 y se va igual.  En medio de una marea humana.

Ahora  jóvenes de pueblo son la custodia del coche fúnebre. Corren a su lado, como a él le gustaba. La gente, el pueblo no se detiene.  El cortejo los deja atrás, ellos siguen, van a despedir a su líder, van bajo la lluvia, van con niños en brazos, van con banderas argeninas, van con dolor y decididos a no permitir una nueva frustación.

En la televisión la voz de Kirchner lee un poema de Joaquín Enrique Areta, un militante desaparecido el 29/6/78 a los 23 años:

Quisiera que me recuerden sin llorar

ni lamentarme

quisiera que me recuerden por haber hecho caminos

por haber marcado un rumbo

porque emocioné su alma

porque se sintieron queridos, protegidos y ayudados

porque interpreté sus ansias

porque canalicé su amor.

Quisiera que me recuerden junto a la risa de los felices

la seguridad de los justos

el sufrimiento de los humildes.

Quisiera que me recuerden con piedad por mis errores

con comprensión por mis debilidades

con cariño por mis virtudes,

si no es así, prefiero el olvido,

que será el más duro castigo

por no cumplir mi deber de hombre.

Has cumplido Néstor. Somos millones los que hoy levantamos tu bandera y no permitiremos que caiga.

Una multitud, en el último adiós al ex presidente Néstor Kirchner

In Ay país, Noticias, Política on 29 octubre, 2010 at 14:54

A lo largo del trayecto del cortejo fúnebre, entre la Casa de Gobierno y el aeroparque metropolitano, una multitud brindó su último adiós al ex presidente Néstor Kirchner, en momentos en que llovía sobre Buenos Aires. La presidenta encabezó la caravana de automóviles, recibiendo constantes muestras de cariño.

Nacionales, Política, 29 Oct (SP).- Una multitud despidió los restos del ex presidente Néstor Kirchner, a lo largo del recorrido del cortejo fúnebre, entre la Casa de Gobierno y el aeroparque Jorge Newbery, desde donde será trasladado a Santa Cruz.

El cortejo partió desde la explanada de la Casa de Gobierno a las 13:15, precediendo la caravana el automóvil que condujo a la presidenta Cristina Fernández quién, en todo el trayecto, recibió constantes muestras de afecto, aplausos y vivas.

La fanfarría Alto Perú del Regimiento de Granaderos a Caballo, ubicado en la escalinata de la Casa de Gobierno, ejecutó los acordes de la Marcha de San Lorenzo, cuando partió el cortejo, frente a una formación del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín.

A poco de comenzar su trayecto la multitud se volcó sobre las avenidas y calles por donde pasa el cortejo, en momentos en que llovía sobre Buenos Aires, arrojando flores, carteles con leyendas, incluso el casco de trabajadores, como un símbolo de gratitud al ex presidente.

El cortejo fúnebre se dirigió rumbo al aeroparque por Leandro N. Alem, y luego por Córdoba, Av. 9 de Julio, Av. Libertador, Figueroa Alcorta, Salguero, Rafael Obligado hasta Aeroparque.

El mismo es emitido a todo el país por una transmisión federal encabezada por Presidencia de la Nación con la colaboración de siete canales: Telefé, América, Canal 26, C5N, CN23, canal 9 y Canal 7.

Concluyó el velatorio del ex presidente Néstor Kirchner

In Ay país, Noticias on 29 octubre, 2010 at 12:42

La jefa del Estado, acompañada por sus hijos Máximo y Florencia, se trasladará en el cortejo fúnebre hasta el Aeroparque Jorge Newbery, de donde partirá un avión con los restos del ex mandatario, que serán inhumados en Río Gallegos. (foto Victoria Russo)

Nacionales, Política, 29 Oct (SP).- A las 12:30, la Presidenta Cristina Fernández se disponía a acompañar el cortejo fúnebre, que lleva los restos de su esposo, el ex primer mandatario Néstor Kirchner, que será enterrado en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz.

Las puertas de la Casa de Gobierno se han cerrado para el público y cientos de personas esperan brindar el último adiós en la explanada presidencial.

El cortejo se dirige al sector militar del Aeropuerto Metropolitano Jorge Newbery. El entierro que se llevará a cabo en Santa Cruz será privado.

Con Néstor y Cristina volvimos a ser peronistas

In Opinión, por Carola Murúa on 29 octubre, 2010 at 1:44

por Carola Murúa

desde que tengo memoria proclamarse peronista en este país es exponerse al desprecio; como mínimo, ser peronista es de negros gronchos que meten las patas en las fuentes, de máxima, bueno, ahí no encuentro la máxima, el límite.

ser peronista es complicado, porque las contradicciones del movimiento suelen ser grandes.  pero la gente bien no tiene tanto problema con las contradicciones. Lo tiene, sí, con la idea de justicia social, básicamente, y de ahí en catarata vamos derechito (bien por derechita) al insulto, a la frase malintencionada y probablemente grosera.

pero yo nunca había vivido un gobierno peronista, no podía dimensionar la enormidad de esa mezcla descompuesta de una suma de odios.

apareció néstor. e hizo todas las cosas que hizo, así, a los gritos, medio desastrado siempre, aprovechando como un chico cualquier distracción para meterse en medio de la gente. néstor no sólo hizo lo que hizo sino que dio lugar a que tuviéramos a cristina de presidenta. entonces a la mezcla de odios se agregó uno más, exacerbado, guarango, a esa mujer impecable, clara e inteligente.

¿qué se puede contestar a cualquier frase que termina «así estamos»?

con néstor y cristina volvimos a ser peronistas. volvimos a ser los gronchos, los populistas, los insultados con una saña que nunca había visto.

pero en estos días me he dado cuenta de una cosa: no hay por qué bancarse ese discurso. campearse entre compañeros usando claves, para ver si son del palo, mientras los que no lo son gritan sus barbaridades a los cuatro vientos. no tengo más ganas de escuchar destilados de machismo, desconsideración y falta de respeto. y mucho menos ahora.

gracias, néstor, por haberme hecho sentir orgullo de ser peronista, y habernos dejado a cristina.

gracias cristina por tu fuerza.