Una publicación efímera, como todo

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Felices sueños

In Felices sueños on 6 noviembre, 2010 at 21:55

Refranero popular

In Refranero popular on 6 noviembre, 2010 at 15:00

Milonga pa’ recordarte,
milonga sentimental.
Otros se quejan llorando,
yo canto por no llorar.
Tu amor se secó de golpe,
nunca dijiste por qué.
Yo me consuelo pensando
que fue traición de mujer.

Fifty-fifty

In Opinión, por Luis Bruschtein on 6 noviembre, 2010 at 10:07

"Los falsos progres que hablan del aumento de la brecha entre ricos y pobres y lo plantean como un equivalente de que los pobres están peor que antes, no conocen el mundo de los sectores populares", plantea Luis Bruschtein en esta nota.

Leemos hoy:

«¿Los bonos subieron tras la muerte de Néstor Kirchner para celebrar su de-saparición o por la continuidad del modelo? La respuesta está más cerca de la primera suposición, aunque lo extraño es que la segunda es la que más debería convenirles. En este caso es como dicen los economistas heterodoxos, pero al revés: o sea, prima la política sobre la economía, pero por derecha. Es triste corroborar por este camino también lo que el Gobierno viene sosteniendo: que la política, los rasgos culturales de un grupo social, orienta muchas veces en definitiva, y de una u otra manera, la decisión económica, aunque se lo quiera ocultar. Y no solamente cuando el punto de decisión se ubica en la izquierda, lo popular o el progresismo, sino también cuando se trata de la derecha, como en el caso de los valores bursátiles.

Una lectura que venían haciendo los encuestadores casi desde el comienzo del gobierno de Cristina Kirchner, sobre todo durante el conflicto por la 125, era que los sectores de capas medias altas para arriba, que más se beneficiaron de la política económica oficial, ya consideraban lo alcanzado como un derecho adquirido y empezaban a mostrar recelo por el ascenso de clases sociales subordinadas y su correspondiente participación política. Se produce allí una tensión entre el progreso económico personal y grupal y el temor por la irrupción de la plebe. Los datos macroeconómicos muestran una reducción importante de la pobreza y la indigencia desde el 2003 hasta ahora, pero no sucedió lo mismo con la brecha entre los que más tienen y los que menos tienen. Es decir, los pobres están bastante mejor, pero los ricos también aumentaron mucho sus ganancias. Es poco lo que han repartido hasta ahora. Y además, la mejoría de los sectores populares no ha sido un derrame, sino el resultado de políticas activas por parte del Gobierno.

El mismo Néstor Kirchner describió su gestión como la etapa de salida del infierno, es decir, del restablecimiento de condiciones de normalidad para la actividad económica y la convivencia. En ese mismo discurso, el gobierno de Cristina Kirchner expresaba una segunda etapa, esta vez orientada a la distribución de la riqueza. Y las medidas que se tomaron en ese aspecto han sido de gran impacto, como la incorporación de dos millones y medio de personas a la jubilación más la reestatización de las jubilaciones y la Asignación Universal por Hijo. Aunque de menor impacto, también hay muchos planes sociales en ese mismo sentido y que tienen cientos de miles de beneficiarios. Sin embargo, el efecto de reducción de esa brecha ha sido poco.

Los falsos progres que hablan del aumento de la brecha entre ricos y pobres y lo plantean como un equivalente de que los pobres están peor que antes, no conocen el mundo de los sectores populares. No tienen ni la menor idea de la diferencia que existe entre ganar poco y no tener trabajo, entre no poder aumentar ese salario y tener la posibilidad de discutirlo por lo menos todos los años, entre vivir en una casucha de cartón y acceder a una vivienda digna, entre tener que hacer trabajar a sus hijos o poder llevarlos a la escuela. La diferencia que significó para millones de familias pobres la asignación universal por hijo solamente es invisible para el que no conoce nada de la pobreza o en realidad no le interesa conocer.

(…)

Hay un esfuerzo real y constatable, pero el efecto en la disminución de la brecha entre ricos y pobres es apenas similar a otros países. Es decir que en este caso, el tamaño de la brecha no está hablando del aumento de la pobreza, sino más bien de las rentabilidades fabulosas que se han obtenido en un país cuya economía ha crecido a tasas chinas en forma sostenida durante siete años. Fue paradójico observar que muchos de esos falsos progres que se rasgan las vestiduras por la desigualdad apoyaron a las entidades agropecuarias cuando el Gobierno quiso aumentar el gravamen a esa renta extraordinaria. Algunos de ellos incluso llegaron a bautizar maliciosamente como “guerra gaucha” a la resistencia violenta de este sector, equiparándola con las montoneras de Güemes por la Independencia. El doble discurso resta autoridad moral para hablar de desigualdad».

(Leer completa la nota de Luis Bruschtein haciendo click acá)

No hay sábado sin sol

In Chicos Malos on 6 noviembre, 2010 at 9:44

Amas de casa

In Amas de casa on 6 noviembre, 2010 at 7:48