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Solidaridad con el Pueblo Jujeño y repudio a la represión

In Gacetilla, Movimientos Sociales, Política on 30 julio, 2011 at 22:40

Desde el Movimiento Nacional Campesino Indígena:

Nos solidarizamos con el pueblo Jujeño, con los familiares de las víctimas, los heridos y reprimidos por la policía jujeña y los guardias paramilitares de la empresa Ledesma.

Nuestro máximo repudio a la represión y violencia ejercida desde el Estado en coordinación con los empresarios contra un pueblo reclamando sus derechos básicos elementales.

No podremos estar en paz si no son juzgados y condenados los responsables materiales e intelectuales de estos crímenes. Funcionarios provinciales, sicarios de Ledesma, los Blaquier y el Juez deben ser investigados por sus responsabilidades. El Gobierno Nacional debe generar las garantías necesarias para la investigación.

La impunidad de los crímenes durante la represión a los Qom en la provincia de Formosa genera condiciones para que esto nuevamente se repita en otras provincias.

Limites del modelo, radiografía Jujeña:

Tierra: miles de hectáreas en manos de los Blaquier, cómplices de la dictadura, miles de familias sin tierra, sin vivienda, sin posibilidades de producir alimentos. El problema de la tierra no es solo la extrangerización.

Soberanía alimentaria o agronegocios: Mientras las tierras jujeñas son utilizadas para producir Agrocombustibles (mal llamado biodiesel) miles de jujeños están mal alimentados. ¿Cuál es la prioridad? . EL Estado financia y subsidia al agronegocio mientras que existen escasas  políticas para  a la agricultura campesina. Negocios para algunos, hambre para muchos.

Justicia: Los jueces (que no son elegidos por el pueblo) pueden dar órdenes de reprimir, matar y despojar y terminar impunes.

Los Blaquier: no podemos pensar en desarrollo nacional cuando son estos empresarios los principales actores. Relacionados a los crímenes de Lesa Humanidad, que hacen ostentación de la concentración de la riqueza que causa pobreza.

Se hace urgente imponer en la agenda :

  • No mas represión de la lucha social!
  • No mas desalojos por la justicia Penal!
  • Función social de la Tierra!
    • Reforma de la justicia, limitar el poder de los jueces, democratizar la elección de los mismos. No más jueces corruptos y cómplices del poder político y económico.
  • Acceso a la Tierra, Vivienda y Derecho a la alimentación para todas y todos

Somos Tierra para Alimentar a Los pueblos!

Movimiento Nacional Campesino Indígena

CLOC – Via Campesina

Felices sueños

In Felices sueños on 30 julio, 2011 at 22:00

El niño peronista

In por Hernán Marcelo Savini, Postales on 30 julio, 2011 at 18:44

por Hernán Marcelo Savini

Poco tiene que ver este relato con Stoppani, el niño proletario de Osvaldo Lamborghini: nadie saldrá descuartizado por niños burgueses , pero tal vez sí con el corazón un poco chamuscado a las brasas del amor que tuvo muy poco de burgués pero mucho de descamisado.

El niño peronista no es más que un relato familiar, una de esas ruedas de diapositivas que se vendían en los circos de antaño, que a través de un gatillo iban pasando pibes felices, pobres pero felices. Nuestro primer disparo nos lleva a 1956 zona oeste del Gran Buenos Aires, barrio de Cautelar. Benjamín Savini, ferroviario y peronista, trabajaba en los talleres del Ferrocarril Oeste ( hoy Sarmiento) de Haedo. El Facho Savini, así lo llamaban sus compañeros, familiares y amigos (increíblemente el apodo Facho para los gorilones era una redundancia) nada tenia que ver con las huestes de los camisas negras, sino mas bien con un abuelo italiano que observaba a su nieto siempre haciendo algo y le decía Fa cho,  que en su dialecto significaba cómo hace el chiquito y la verdad que jamás paró de hacer cosas .

El Facho tenia 27 años, casado con María Mercedes Carreras los dos eran parte de esa migración interna que generó la revolución Peronista: dos relucientes Cabecitas Negras que desde las provincias colmaron la Capital y el conurbano porteño. La Mecha era de Cuenca, un pueblo perteneciente al partido Carlos Tejedor en la provincia de Buenos Aires y Facho, mi viejo, era de Alvear donde comenzó a ganarse el pan desde los 6 años. No fue el pibe Stoppani  pero fue un boyerito, aguaterito y huérfano de madre a los 8 años, una irlandesa hermosa la Abuela que jamás conocí, un niño feliz hasta los 8 años que Papá jamás olvidó.

Mal momento para un ferroviario peronista. En el 56 la Libertadora había hecho mella en los sindicatos, tanto en La Fraternidad como en todos los demás, las persecuciones y los aprietes eran moneda corriente entre los trabajadores, el Facho la estaba pasando mal y tenia dos críos, Jorge y Héctor, que no llegaban a los 4 años. Se mordía los labios para no carajear a todos esos carneros que años antes tenían la foto de la Mami colgada y hoy no te dejaban nombrarla. La vieja me contó que en esa época Papá volvía de los talleres, corría al baño y bajo la ducha gritaba ¡Viva Perónnnn ! ¡ Viva Perón! hasta que quedaba exhausto y la Mecha tejía y lloraba, mucha veces para dentro porque estaban los nenes y ellos no tenían la culpa .

Uno de esos lúgubres días de silencio y cabeza gacha llegó una carta, una carta del abuelo mi abuelo, por ende el padre de Facho. El abuelo hechó raíces en un pueblo del partido de Rivadavia, Estación Sansinena, un pueblito de escasos 2000 habitantes. Gente de campo, mucho gringo gastado por la pampa, tan gastados que ya no recordaban de qué aldea europea matapobre habían llegado. La esquela familiar formalmente pedía los servicios del Facho como hijo mayor para que le ayude con el campo y la peonada, que se venga con la mecha y los críos que tenía casa y mucho por hacer, que el pueblo ahora tenía escuela y maestra permanente pa’ los cachorros. Sin mucho que pensar Facho ató a la Mecha (medio encabronada), a los críos y unos bártulos al palito y el mismo ferrocarril Oeste después de 12 horas los depositó en la Estación Sansinena .

Después, las promesas del abuelo terminaron siendo moneda de $ 3, el viejo desconocía el estatuto del peón de campo, las vacaciones y toda tipo de conquista social por ende en dos meses el Facho le prendio fuego la peonada y se fue a una estancia de unos alemanes “La Marianita” donde le ofrecieron el puesto de molinero y así anduvo por los campos, montado a los molinos de agua bajo el sol, la lluvia, el frío, mientras los hijos crecían y se sumaban dos más: Gabriel, Claudio y un angelito que se le puso morado y durito a la Mecha a los 18 días de nacer . Y supo hacerse querer en el pueblo por gaucho y cantor, dicen que lo vieron manejar el bufete del “Sansinena Futbol Club” como nadie durante años. Junto a la Mecha preparaban minutas, vermúses y menudencias para los parroquianos del pueblo , tiempo mas tarde el Facho al buffet le agregó un proyector de cine, luego anduvo a lo Salvatore por los pueblos de La Pampa  con el proyector en la caja de la chata junto a John Wayne, Charles Chaplin, Sandrini, las películas del Zorzal hicieron las delicias de grandes y niños . Y por qué no, también las delicias de alguna dama, de pueblo en pueblo el Salvatore criollo y cantor.

Benjamín Savini junto al peronismo también fue proscripto casi dos décadas, pero el Facho eligió seguir su militancia en un pueblito casi pampeano al noroeste del la provincia de Buenos Aires ( Sansinena) y milito de la mejor manera , que es viviendo y la pucha que zapateó y levantó polvareda en aquel pueblo que hoy en día todavía se puede leer su nombre en una placa de la Salita de Emergencia del pueblo. En esos años Jorge y Héctor se hicieron muchachotes, Gabriel y Claudio eran ya adolescentes y durante todo ese tiempo la Mecha vio malgastar la vida a muchachos del pueblo en la cantina de cosecha en cosecha y le asustaba que a sus hijos les pasara lo mismo y esta vez fue ella quien ató al Facho, a los críos y cargo muchos bártulos  en el Jeep Ika y se fueron despacito para Buenos Aires. Es junto donde comienza la historia que me trae a estos parajes del niño peronista.

La vuelta del montonero fue en el verano de 1971 nuevamente a zona oeste, Cautelar, y el 10 de Diciembre del mismo año en el Hospital de Morón nació Hernán Marcelo Savini, lindo regalito el gurí. ¿A la vejez viruela? Y qué viruela virulenta la del pendejo: llorón  como al Malevo, Hernancito le saco las cosquillas al Facho, de bagual pasó a ser un percherón. Al poco tiempo un telegrama lo confirmaba como mecánico de la Fiat Concord al Facho y el cielo se abría lentamente, los hijos más grandes laburaban a la par, los más chicos se adaptaban al ruido y las caras extrañas de Buenos Aires. Paso el ’72, llegó 1973 y la vuelta de Perón un 20 de junio. Mi viejo ante la primer bandera argentina que nos cruzábamos me hacia gritar ¡PERÓN! ¡PERÓN!, fue uno de los años más peronistas de mi vida y tenia sólo dos. El verano del ‘74 encontró al Facho un día de febrero en Retiro, tomando un micro para Carlos Paz, provincia de Córdoba. aApapá la Fiat lo mandaba a Córdoba para realizar unos cursos de especialización con unos ingenieros tanos que habían llegado. El viaje fue largo, más largo aún con Hernán de dos años de edad. Según Mecha fue un febrero caluroso, ya amanecido los cerros asomaban en el horizonte, yo me encontraba en los regazos del Facho mirando por la ventanilla (según me cuentan) el microbús tomaba ya  la arteria principal de Carlos Paz hacia la terminal y ante mis ojos de lado a lado de la avenida innumerables banderas argentinas. Instantáneamente levante mis bracitos apreté los puños y a viva voz comencé a gritar ¡Perónnnnn!¡Perón!¡¡¡PERÓNNNNN!!!, mientras brincaba enfáticamente en las rodillas de mi padre. Uno de los chóferes gritó: – A ver si callan a ese peronista. El microbús rompió en carcajadas y papá mirando a todos eufórico dijo: – Diecisiete años me prohibieron nombrarlo ¡¡¡ ni un solo minuto más en silencio!!!  Y desde el fondo del bus se comenzó a cantar la marcha peronista y la locura descamisada estalló: parados en los asientos, con la V en alto, yo que pasaba como trofeo de brazo en brazo, a los bocinazos y a pura marcha peronista entro a la teminal de Carlos Paz aquel sin duda bondi peronista .

Varios días después estábamos con papá y mamá en la plaza del Cu-Cú y un grupito de no más de 6 jóvenes formados por chicas y chicos se acercan a mis viejos y les dicen: -¡Uy! ¡¡¡El niño peronista!!! señor ¿nos deja sacarle una foto?

El Facho a las carcajadas asintió pero les pidió que le sacaran dos y le regalaran una. Los pibes tenían una de esas cámaras instantáneas y cumplieron alegremente con el pedido de mi viejo no sin antes hacerme cantar ¡¡¡Perón!!! ¡¡¡ Perón !!!  De modo que la foto que encabeza esta nota es fiel recuerdo de aquel niño peronista.

Refranero popular

In Refranero popular on 30 julio, 2011 at 16:46

Llego en un barco un crudo invierno,
ciudad brillante la recibió
y fue masilla entre los dedos
de un lapidario y cruel macró.

El odio incesante

In Apuntes rápidos, Elecciones 2011, por Mario Rivas on 30 julio, 2011 at 14:42

por Mario Rivas

“Qué raro es este país (…) Ocho años después es otro, mucho mejor, pero el odio está desatado” Mempo Giardinelli (26-5-11, Página 12)

 “Hoy, la derecha está enfurecida. Difícil que se quede tranquila y respetando las normas de la democracia si Cristina gana las elecciones de 2011.” José Pablo Feinmann (“El Flaco”, pág. 44)

 “Mala gente que camina

Y va apestando la tierra”

Antonio Machado

Qué bárbaro.

Nosotros no fuimos los que bombardeamos a civiles en Plaza de Mayo. Nosotros no fuimos los que fusilamos, violamos embarazadas o secuestramos utilizando el poder del Estado.

Nosotros no nos apropiamos de bebés en medio de la noche, asesinando a sus padres.

Nosotros no fuimos los que desguazamos el Estado, vendiendo sus empresas a precios irrisorios.

Nosotros no impusimos leyes contra los trabajadores utilizando la Banelco, ni le dimos criminales zarpazos a los haberes de los jubilados.

Nosotros no relegamos a la Educación y a la Ciencia al último cajón de las prioridades nacionales.

Sin embargo nosotros, los que defendemos un proyecto de país pensando en nuestros hijos, somos los que “dividimos el país”. Así lo expresan por la Cadena Nacional de Medios Privados que defienden sus intereses, los intereses de una minoría ventajera y acomodada. Son los mismos medios que ningunean la mayor exposición del esfuerzo colectivo de la patria y sus logros tecnológicos y privilegian el altar de la bosta y la sangre. Añoran los años en que los presidentes elegidos por ellos ingresaban en carroza al predio de la Rural.

Desde el 2003 comenzó en la Argentina un proceso de reconstrucción de un país devastado por casi 50 años de entrega y sumisión a los intereses foráneos. Casi 50 años estuvieron destruyendo con pasión y metodología perversa lo construido en los primeros gobiernos peronistas. Eso sí, todo lo hicieron con modales impecables: siempre supieron qué cubierto utilizar en el momento preciso y jamás levantaron la voz ni dijeron un exabrupto.

Imposible convencerlos con argumentos racionales.

Imposible persuadirlos: el odio los carcome. “Yo siempre estuve bien”, dicen. Claro, los que siempre “estuvieron bien” son los que protestan por las “formas” del Gobierno. No hablan de democracia, hablan de formas, de modales. Reivindican a Juan Carlos Onganía ahora y dicen que era “todo un señor” y que durante su gobierno “el país estaba en orden”. En realidad quisieran reivindicar a Jorge Rafael Videla, pero todavía no pueden.

Con el triunfo de Mauricio Macri y el batacazo de Miguel Del Sel salieron a festejar de la única manera que saben: destilando odios y rencores. “Se terminó la luna de miel con la Viuda”, dicen creyendo que ya está todo definido, que en Octubre podrán volver a dirigir los destinos del país.

Ahí están: agazapados en las sombras, moviéndose en los grises de nuestras propias indefiniciones. Si vuelven será para hacer lo que siempre hicieron: destruir sistemáticamente las conquistas duramente conseguidas por el pueblo. Eso sí, lo harán con los impecables modales hipócritas que siempre los caracterizaron.

No hay sábado sin sol

In Chicos Malos on 30 julio, 2011 at 0:01