Una publicación efímera, como todo

¿Qué es el movimiento estudiantil mexicano «#Yo soy 132»?

In Opinión, por Analía Lorenzo on 28 mayo, 2012 at 14:34

Estudiantes portan caretas del ex presidente Salinas de Gortari en repudio al candidato del PRI. (foto Archivo)

por Analía Lorenzo (especial desde México DF)

Para comprender el movimiento estudiantil Yo Soy 132, hay que remontarse a México seis años atrás. El resultado de aquellas elecciones que llevaron a Felipe Calderón a la presidencia fue muy debatido. Durante los meses posteriores a la elección, la franja izquierdista, es decir los militantes del PRD, gritaba: Voto por voto, casilla por casilla”, exigiendo al Instituto Federal Electoral mexicano (IFE) que antes de determinar el ganador, los votos se volvieran a contar. Institucionalmente, ganó Calderón aunque después del “Voto x Voto” la diferencia de resultados con el candidato de la izquierda, López Obrador, fue mínima, absurdamente mínima. Por esa situación los perredistas al día de hoy siguen hablando de fraude electoral.

El candidato Andrés Manuel López Obrador – AMLO para todos, porque en México se usan las siglas para nombrar a los candidatos- hace seis años fue vilmente atacado durante la campaña, vinculándolo a Chávez y difundiendo el lema, “AMLO: un peligro para México”. Para tal campaña, los opositores contaron con la ayuda de las grandes cadenas de televisión mexicana (Televisa y Azteca) que no dudaron en apoyar la destrucción del candidato popular.

A partir de aquellas elecciones, en donde la ética democrática brilló por su ausencia, el IFE modificó algunas de las condiciones para la realización de las campañas electorales, en un intento por equilibrar las fuerzas mediáticas de uno y otro partido.

Durante los siguientes seis años, el actual presidente panista, cuya campaña se basó en el mensaje del “Presidente del trabajo”, se convirtió en el “Presidente de la guerra” y termina este año su mandato con más de 50 mil asesinatos sobre sus espaladas en pos de la pacificación narca. En estos seis años, AMLO mantuvo un perfil bastante bajo y el PRI trabajó intensamente para construir a su candidato presidencial: Enrique Peña Nieto (EPN).

No en vano lo llaman el candidato de Televisa. Yo he visto con mis propios ojos a Enrique Peña Nieto caminar por los pasillos de Televisa Editorial durante este periodo. Y que un candidato presidencial camine por los pasillos de la empresa de medios  más importante de Latinoamérica, como si fuera su casa, no es dato menor. EPN, además, durante estos seis años fue gobernador del Estado de México (Edomex), estado periférico al DF y el Estado más poblado de la República.

Al lanzarse las campañas en diciembre pasado, la ventaja de Peña Nieto sobre los otros dos candidatos, Josefina Vázquez Mota por el PAN y AMLO por el PRD, era impactante. Las encuestas al día de hoy, pero desde el primer momento, lo dieron victorioso por más de 30 puntos sobre sus opositores. Lo interesante es que sobre los hombros de EPN, carga su propio mandato que da cuenta de que el Edomex tiene los niveles delincuenciales más altos del país, además de competirle a Ciudad Juárez su podio en feminicios. Bajo su mandato ocurrió la más terrible represión que el Edomex recuerde, en mayo de 2006, en la localidad de Atenco, al candidato se lo vincula con la mafia del viejo priísimo, y un sinúmero de datos poco alentadores para cualquier ciudadano que quiera elegir a su representante. Sin embargo, la maquinaria mediática de EPN es imbatible, y el tipo casi siempre sale libre de culpas y cargos.

Que EPN es un títere cuyos hilos los mueve poderes mayores, creo que nadie lo discute. Que siga adelante en las encuestas, incluso después de que sus propias incursiones mediáticas han sido del todo desastrosas (cabe recordar que en la Feria del Libro de Guadalajara, la prensa le preguntó el nombre de tres libros y EPN sólo pudo nombrar uno, La Biblia, ¡y dijo que no la había leído completa!) comenzaron a dar cuenta de un sinfín de acarreados y comprados difíciles de comprobar pero que, en definitiva, probablemente definan la elección del 1 de julio de este año.

EPN está casado en terceras nupcias con una actriz de televisa, su historia familiar también es pintoresca, en su momento cuando murió su ex esposa, corrió el rumor de que él mismo la había mandado a matar, pero eso sí no se puede probar, lo que sí se pudo probar fue la educación que sus hijos reciben, después de lo de Guadalajara, su pequeña hija escribió en Twitter: “Los que critican a mi papá son la pura prole”, lo que resultó en que le bajaran la cuenta a la pobre cría. Maldito proletariado.

En este contexto electoral (aquí presentado a muy grandes rasgos) el candidato del PRI decide reforzar su imagen visitando las universidades de ciudad de México, por lejos la ciudad más progresista del país.

En esta ciudad, el DF, hay muchas universidades importantes, entre las privadas, sin duda la Universidad Iberoamericana es de las principales. Universidad de clase media acomodada o mejor dicho, más bien rica, aquí acuden por ejemplo los jóvenes de la familia Slim y de las principales familias millonarias del país. Y Peña Nieto no se la esperaba.

Fue el viernes 11 de mayo, viernes negro para el PRI. Peña Nieto llega al auditorio de la Ibero y una muchedumbre de niños ricos, 131 estudiantes, lo reciben con pancartas y consignas de repudio, muchos portando caretas del ex presidente Carlos Salinas de Gortari (quien se supone es el poder detrás del poder) y lo echan de la institución educativa, Peña Nieto se refugia en el baño y luego a través de un túnel de guardaespaldas abandona la Universidad. Así nace el movimiento Yo soy 132.

A partir de ahí la gran fortaleza de este movimiento juvenil la otorgan las redes sociales. A través de estas, principalmente Twitter pero también Facebook, los jóvenes convocaron a las marchas multitudinarias que se dieron la semana pasada. Estos estudiantes alegan que no apoyan a ningún candidato pero que necesariamente había que terminar con la complicidad que le otorga la mayor ventaja al candidato de las televisoras. Insiten que no apoyan a AMLO sólo que están cansados de que las elecciones las decida la tele.

Eso es lo novedoso del #Yosoy132 (así con hashtag, porque el twitter es su principal instrumento de comunicación). Es un movimiento espontáneo contra la manipulación de la información en los medios de comunicación mexicanos, la gran mayoría vendidos al mejor postor.

De aquí en más, sólo queda espacio para la reflexión, y constatar el próximo 1 de julio si acaso la twitdemocracia puede llegar a ser una herramienta de cambio frente a otros poderes institucionalizados.

Durante la marcha una estudiante de la Universidad Ibero asegura que no es tan pendeja. (foto Archivo)

  1. México sigue sin posibilidad real de cambio.Tal vez por aquello de estar tan cerca de EEUU…

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