Una publicación efímera, como todo

¿Mi cuerpo es mío? : Debate en torno al aborto

In Derechos Humanos, Opinión, por Zula Lucero, Salud on 30 mayo, 2012 at 11:04

por Zula Lucero *

No hay un terreno de mayor disputa política y simbólica como el cuerpo de la mujer. La mujer o las mujeres, interpretadas desde diferentes perspectivas generalmente fundamentadas desde el sistema patriarcal. Es inevitable no comenzar este debate desde el análisis de este sistema que oprime y naturaliza esteriotipos (mujer-madre, mujer-prostituta, mujer-objeto etc)  que no deja más espacio que para la rebeldía.

“El patriarcado ha surgido de una toma de poder histórico por parte de los hombres, quienes se apropiaron de la sexualidad y reproducción de las mujeres y de su producto, los hijos e hijas, creando al mismo tiempo un orden simbólico a través de los mitos y la religión que lo perpetuarían como única estructura posible.”  Dolors Reguant Fosas.

Entonces, podríamos decir que la ilegalidad del aborto es una forma más de dominación patriarcal de las mujeres. También es necesario decir, que las mujeres han sabido como sortear la ilegalidad y la penalización, a veces como un acto de rebeldía aunque la mayoría de las veces como una necesidad. Y lamentablemente la consecuencia ha sido y es dolorosa: la muerte o secuelas físicas y emocionales de miles de mujeres.

Las mujeres que recurren a un aborto son socialmente estigmatizadas, desde el estado, que no dispone de recursos necesarios para que sea posible acceder a la planificación de la maternidad. Desde lo social señalándola y culpabilizándola de la maternidad y también del aborto. Cuantas veces hemos escuchado. “Y bueno si no se cuida…” o “Le gusta llenarse de hijos” hasta los más discriminatorios “tienen hijos para cobrar planes sociales”. Ahora bien, si esa mujer opta por no tener ese hijo, entonces se convierte rápidamente en una“asesina”.

Inevitablemente me surge una pregunta: ¿Como es que esa mujer se embarazó? Una vez más la responsabilidad de los varones, como en otros tantos temas, está invisibilizada. Entonces, ¿el aborto es solo cosa de mujeres?  Seguramente muchas compañeras feministas no acuerden conmigo, pero creo que es necesario también poner en debate la responsabilidad del varón. Hay una consigan muy interesante que dice: “los varones abortan sólo con tres palabras: yo no fui”. Entonces como es que sólo la mujer carga con la culpa y la estigmatización. Para responder tenemos que volver al principio de este artículo: El Patriarcado.

Podríamos preguntarnos si realmente quienes se oponen al aborto defienden “al niño por nacer” o simplemente están salvaguardando y perpetuando al sistema patriarcal para continuar apropiándose de la sexualidad y reproducción de las mujeres. El temor es, que se pierdan “niños por nacer” o que las mujeres puedan ejercer libremente su sexualidad. Está sobradamente demostrado que las organizaciones “pro-vida” poco hacen por la niñez vulnerable, y muchas veces son quienes encubren a curas abusadores o sencillamente miran hacia otro lado.

Pues bien, hay una realidad innegable: las mujeres abortan con o sin permiso. Las estadísticas muestran que al menos una mujer por día muere por complicaciones en el aborto. Generalmente son mujeres pobres, porque son quienes no pueden acceder a un aborto seguro en clínicas o consultorios privados. En la Argentina se producen alrededor de 500.000 abortos anuales. Esto equivale a 4 abortos cada 10 nacimientos. Según estimaciones, en el mundo 19 millones de mujeres pobres interrumpen sus embarazos y el 13% de ellas mueren. Otras tantas sufren secuelas como sepsis, anemia, ruptura cervical, lesiones intestinales, perforación uterina, etc. Todas estas secuelas se eliminarían si el aborto fuera una práctica legal contemplada y garantizada por los sistemas de salud pública. En casi todos los países latinoamericanos el aborto es considerado un delito, salvo en CubaCosta Rica y Guayana, donde esta legalizado.

Es necesario que redoblemos nuestros esfuerzos para que el aborto sea legal, seguro y gratuito porque no alcanza sólo con la despenalización porque las mujeres pobre seguirían poniendo en riesgo su vida. El estado debe garantizar que toda aquella mujer que decida realizarse un aborto, por las cusas que considere, se lo haga sin jugarse la vida. Tampoco es verdad que, de legalizarse el aborto este aumentaría, simplemente visibilizaría una realidad que se mantiene en la clandestinidad.

No es posible aceptar que se nieguen derechos en base a creencias religiosas y que un estado que se supone democrático y laico, no disponga de todos los recurso necesarios para que dejen de morir mujeres por causas evitables. La legalización del aborto es “una deuda de la democracia”.

Sepan que seguiremos en las calles exigiendo y luchando porque las mujeres hemos aprendido que los derechos se conquistan: ¡Educación sexual para decidir. Anticonceptivos para no abortar. Aborto legal para no morir!

Activista social y feminista. Comunicadora, fotógrafa y madre.  Durante el mes de julio de 2009 a diciembre de 2010 colaboró en una organización de base que núclea a mujeres en situación de vulnerabilidad social y prostitución, dando talleres de comunicación con perspectiva de género y clase. Además coordina un Programa de prevención de explotación sexual de niñas, niños y adolescentes. Integrante de la Red No a la Trata y de la Red Abolicionista de la Prostitución.

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