Una publicación efímera, como todo

Cuando tenga 64 quiero ser un artista como Jon Anderson

In Opinión, por Carola Murúa on 8 octubre, 2012 at 9:00

Jon Anderson en su show intimista del viernes pasado en Luz y Fuerza de Córdoba. (foto Carola Murúa)

por Carola Murúa

Hace unos cuantos años ví a Jon Anderson en una presentación en la tele, en un awards no sé cuánto. Cantó y se recorrió a los saltitos todo el escenario y buena parte de la platea y a mí me pareció maravilloso cómo estaba de impecable. Pero claro, la tele es la tele, una canción dura cinco minutos, en fin, siempre hay que dudar. El otro día, el viernes, lo tuve ahí: a cuatro metros. En uno de esos eventos mezcla entre extraños y milagrosos que suele generar el Perro Musnack, el mismo que trajo a  ¡King Crimson! también un octubre, pero de hace 18 años atrás, y así tantísima música que nos ha traído a esta ciudad.

Jon Anderson estuvo brindando un show chiquito por lo despojado y enorme para las personas que llenaron la sala de Luz y Fuerza. Yo lo veía y me acordaba de Luca Prodan cuando decía algo así como que para ver si un chabón tenía alma, si sus canciones valían, había que darle una criolla y largarlo a tocar. Bueno, mas o menos eso hizo Anderson, pequeña figura, saco batik, rubio el pelo, cana la barba, arrugas y unas súper zapatillas deportivas, lo que muestra que es un hombre practico.

Una guitarra, un piano eléctrico y él. Las canciones que muchos saben, canciones de otros, canciones que sólo los frikis expertos saben. Todas así, despojadas pero llenas de un manejo instrumental preciso, lo justo para que, a lo largo de más de una hora y media, Jon Anderson, sesenta largos, cante con la voz de Jon Anderson, treinta años atrás (ponéle).

Yo fui a sacar fotos para El Ojo. Y vine de este show habiendo descubierto  tres cosas, a saber: 1. Lo bueno de envejecer es que ya no te tiembla la mano si tenés a Jon Anderson ahí, al lado tuyo (eso es muy bueno para las fotos). 2. Que si el artista tiene buena onda, que era el caso, y lo permite, 8 de cada diez espectadores no ven el show con sus ojos, ni lo escuchan con sus oídos. Lo graban, filman y fotografían con todos los adminículos que existen para tal fin. Estaba muy oscuro y no iba a salir esa foto, sino hubiera fotografiado el público para mostrar eso. No era público adolescente, precisamente. 3. Cuando tenga 64, quiero ser un artista como Jon Anderson: forever young, capaz de subirme a un escenario de provincias, olvidarme de las orquestaciones y los biribiris para simplemente cantar con la mejor voz y la mejor guitarra la mejor canción.

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