Una publicación efímera, como todo

¿Se va Walter Grahovac de Educación?

In Educación, Opinión, por Caty Giménez on 12 febrero, 2013 at 9:00

servicio de quemados

por Caty Giménez

Empieza el año escolar y las mismas conversaciones de siempre, sobre todo cuando se avizora una crisis de ideas y presupuestos. Algo que de alguna manera se pudo disimular en el 2012 pero que no será tan fácil en este 2013.

El cambio de titularidad en el Ministerio de Educación sigue siendo una posibilidad, y no creemos que Walter Grahovac vaya a continuar por mucho tiempo más. La pregunta es cuál de todos los nombres que se barajan terminará aterrizando en el Panal.

Pero a los docentes no sólo debiera preocuparnos quién será el o la ministro sino quiénes cubrirán los cargos de funcionarios de ahí para abajo. Porque según los nombres que salten a la palestra sabremos cómo se va a definir la política en educación.

Y lo que vi en el año que pasó no tuvo en absoluto la impronta de los años de Grahovac con Juan Schiaretti. Las capacitaciones presenciales murieron en vanos intentos, las virtuales terminaron del mismo modo que empezaron, sin un cambio en los modelos y paradigmas que se habían empezado a discutir.  Y muchos Planes que venían con fondos de Nación naufragaron por falta de presupuesto.

Hubo un cambio en los diseños curriculares en todos los niveles, desde Inicial al de los Terciarios y todos ellos se redactaron antes de la llegada de De la Sota. Sin embargo no se terminaron de poner en marcha con capacitaciones dinámicas por falta de dinero. Y no es que esa reforma esté mal en los papeles. De hecho era más que necesaria y en ese sentido el gobierno anterior se hizo cargo del costo político y humano que hacía falta. Pero desde fines del 2011 a la fecha nada nuevo pasó. Y lo que estaba en los papeles no se pudo seguir discutiendo en las aulas. Que es donde se pone en acción cualquier reforma.

Capacitaciones virtuales que hacen falta, pero que son un complemento de las otras, de las que permiten la discusión in situ, debatiendo cuestiones y problemáticas concretas. La experiencia que desde algunas subsecretarías se llevaron a cabo tuvo  esta impronta. La posibilidad de crear y recrear los espacios para que los nuevos diseños curriculares se analizaran desde la práctica cotidiana, reflexionando la teoría según las realidades de los docentes y de las escuelas que participaban de esos encuentros.

Quienes vayan a cubrir las funciones de Secretario de Educación para debajo de la pirámide, no serán  casuales. Ver los nombres y conocer sus antecedentes docentes, políticos y culturales nos permitirá conocer de antemano cómo van a funcionar las cocinas de calles Santa Rosa y Humberto Primo. Esas cocinas que según pudimos ver en el 2012, apenas sostuvieron una que otra hornalla encendida.

Y otra cosa que no debemos dejar de costado es la relación que se establecerá este año entre el gremio docente (UEPC), el ministerio y los mismos docentes que no terminan de estar de acuerdo ni con uno ni con otro.

Si hay un gremio discutido es el de los maestros, con una política de acuerdos que nunca han satisfecho a los que ponen el cuerpo y el alma en las aulas. Un gremio que además de un modo u otro, marca ciertas improntas entre los funcionarios negociando algunas cuestiones. Me dirán que diga cuáles. Y lo digo, no sólo las salariales que nos dejaron fuera, por ejemplo, del premio que muchos tienen a fin de año pero que a los sindicalistas de la UEPC no les pareció oportuno ponerlo en las mesas de discusión, o de que los aumentos llegan en forma escalonada, en cuentagotas y que se evaporan antes de llegar al bolsillo.

Digo también los acuerdos políticos sobre cuestiones pedagógicas, edilicias, de matriculas, de respeto al docente, caja de jubilación, aulas que se cierran, aulas que se abren sin las más dignas condiciones. Concursos docentes, concursos directivos, junta de clasificación, relación entre funcionarios, directivos, inspectores, supervisores. Violencia escolar, adicciones y silencios, maltrato infantil, sobre turnos y contra turnos.

Una vez este Gobernador supo decir que los docentes éramos trabajadores del Estado. Lamento decirlo, no es así. Se equivocó feo. Mal que le pese y más allá que en la cuestión fiduciaria y económica entramos en esa línea, los docentes somos profesionales que casi siempre terminamos maltratados por uno que otro funcionario de turno y por la inescrupulosa ambición de otros.

Habrá que ver qué inventan en este 2013.  Tiene que ser algo inteligente y funcional, porque las escuelas son las que en definitiva le darán la chance de ser lo que quieren ser en las próximas elecciones. Es ahí donde se educa al soberano.

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