Una publicación efímera, como todo

El maltrato a la cultura

In Cultura, Opinión, por Jorge Felippa on 4 marzo, 2013 at 16:00

** LIBROS A LA BASURA**

por Jorge Felippa

Nuestra provincia, tiene una de las legislaciones más avanzadas en materia de reconocimiento a la tarea de sus artistas. La ley 9578 sancionada hace casi tres años, está destinada  “a beneficiar a las personas físicas que se hayan destacado en el ámbito artístico de la Provincia de Córdoba, como creadores, intérpretes o de cualquier otra manera, siempre que tenga relación directa con la realización artística de la rama que se trate. Los artistas reconocidos gozan de una gratificación mensual, que tiene el carácter de personal, no contributiva, intransferible y vitalicia, equivalente a tres veces y media (3 y 1/2) el haber mínimo de una jubilación ordinaria establecida por la Caja de Jubilaciones, Pensiones y Retiros de Córdoba”.

Sus cuerpos artísticos provinciales y municipales poseen una trayectoria que sobrevivió a las crisis económicas locales y nacionales, además de soportar a funcionarios de todos los colores políticos. Con ellos han mantenido cruces, avances y retrocesos, peleando cada centavo de los magros presupuestos pero también pidiendo espacios y programaciones acordes a sus talentos.

Los actores, escenógrafos, músicos, bailarines, coreógrafos, etc; cobran salarios para hacer la tarea a la que accedieron, la casi unánime mayoría, por concursos públicos. Es decir, no cambian con los gobiernos de turno. Lo que sí les suele cambiar es el trato que les prodigan los directores de esas áreas artísticas, que justo es reconocer, muchas veces son artistas de fecunda trayectoria. Pero bien lo sabemos: un gran artista puede llegar a ser un pésimo funcionario.

También es muy distinto el trato que dispensan estos funcionarios a los artistas “independientes” (no me gusta el término) pero me refiero a los que hacemos nuestra tarea por fuera de las estructuras de los estados nacionales, provinciales y municipales. (*) En general, lo que pretende cualquier trabajador de la cultura, de todas las expresiones artísticas, desde las más clásicas como el ballet, la música, el teatro, las letras, hasta las más contemporáneas que aprovechan todos los avances tecnológicos, es encontrar espacios para mostrar sus obras, y una retribución digna que reconozca sus talentos y horas invertidas en su realización.

Sabemos de sobra que, en ese camino de reconocimiento, suelen naufragar individuos y grupos que no encuentran ni dentro de las estructuras estatales o fuera de ellas, los incentivos no solo económicos que les faciliten los primeros pasos en su andadura de artistas. Al contrario, el maltrato suele ser la moneda de pago con que el Estado abona los honorarios pactados con los trabajadores de la cultura de nuestra ciudad y provincia.

¿Laberinto kafkiano o tren fantasma?

La escritora Eugenia Cabral, una de las beneficiarias de la Ley de Reconocimiento Artístico que citamos al comienzo, cuenta que participó de una audiencia con el gobernador De la Sota y del presidente de la Agencia Córdoba Cultura, el artista plástico Pablo Canedo. Dice que la misma fue “concedida luego de varias manifestaciones organizadas fundamentalmente por el colectivo Teatristas en acción”. De esa reunión surgió la posibilidad de que cada uno de los sectores artísticos eleve una serie de propuestas y/o reclamos para que sean discutidas en una nueva reunión. También se les informó que el gobierno tiene en carpeta varios proyectos, sobre todo referidos al ámbito teatral y las artes audiovisuales.

Como vemos, se priorizarían actividades que se consideran de mayor visibilidad pública,  a tono con las necesidades de proyección nacional del gobernador, en plena campaña para las elecciones presidenciales del 2015. Y lo más preocupante, según Eugenia Cabral, provino de los labios de Pablo Canedoquien dijo públicamente (en la audiencia concedida en abril de 2012) y reiteró en esta audiencia de diciembre, que no está a favor de la ley 9578, que va a bregar porque se dicte otra, de jubilación de los escritores, y se derogue la presente. Si pensamos en que la Caja de Jubilaciones de Córdoba está con serios problemas de financiamiento (…) es de prever las dificultades que acarrearía la aprobación de una ley como esa”.

A esta gravísima intentona que echaría por tierra una legislación casi única en el país, ya se la está practicando en los hechos. A las demoras en el cumplimiento de las fechas de convocatoria previstas por la ley, se le agrega que a los actuales beneficiarios (un poco menos de cien artistas) se les abona con tres o cuatro meses de retraso. Es decir que estamos ante un funcionario que en vez de cumplir con una legislación sancionada por la Legislatura, y como no está de acuerdo en su letra y en su espíritu, la incumple en los hechos. Y Canedo es o fue un ¡artista plástico! ¿Qué podemos esperar entonces de los empleados a su cargo?

Obtener un premio de un concurso convocado por el Estado, no importa si es provincial o municipal, que en el caso de los escritores suele ser dinero o la publicación, se termina convirtiendo en un castigo. Después del acto, el diploma y las fotos, el premiado ingresa a un laberinto kafkiano, o al peor de los trenes fantasmas de un parque, no de diversiones sino de terror. Enumerar las anécdotas padecidas por actores, músicos, artistas plásticos, fotógrafos, cineastas, editores, en su “pretensión” de cobrar lo que se convino antes de subir a un escenario o participar de un concurso, llenaría las páginas de un libro vergonzoso. Pero habría que escribirlo para saber si a alguno de los muchos funcionarios de cultura,  que no te atienden más el teléfono ni te conceden una audiencia, se les mueve un pelo de vergüenza, o es capaz de iniciarte un juicio por calumnias o injurias.

(*)  Quien esto escribe es el Delegado en Córdoba del Fondo Nacional de las Artes. Cargo absolutamente “ad honorem”, por el cual no percibo ni viáticos ni honorarios. Soy una suerte de asesor y escribano gratuito para todo aquel artista que se presente al FNA para acceder a un crédito, un subsidio, una beca o un concurso. Ahí terminan mis atribuciones. Quien pretenda de este delegado algo más, se ha equivocado de persona. (J.F.)

No se aceptan insultos de ninguna clase. Si querés dejar tu opinión hacelo con altura y respeto. Gracias.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: