Una publicación efímera, como todo

Una Universidad alejada de la realidad le sirve de muy poco al país

In Educación, Opinión, por Caty Giménez on 2 abril, 2013 at 9:00

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por Caty Giménez

A esta altura del partido y a medida que avanza el análisis que vamos haciendo  de los problemas que la educación arrastra desde la década del ’70 a la fecha, no estaría nada mal sincerar cuestiones que tienen que ver con Planes de Estudio, Articulación entre Niveles y discriminación por género, así como políticas elitistas y expulsivas  como sucede en algunas de las Facultades de la Universidad Nacional de Córdoba.

A la hora de analizar las “fallas” en el sistema educativo, lo hemos venido haciendo desde una mirada a la Escuela Primaria y a la Escuela Secundaria. Hoy  y a la luz de las elecciones para rector de la UNC, que ganó Francisco Tamarit, creo que sería bueno poner en cuestionamiento  lo que pasa en la casa de altos estudios y también en los Institutos de Formación Docente para tener un panorama mucho más claro.

Es vox populi que las cuestiones pedagógicas y didácticas, así como las estrategias y herramientas puestas en juego a la hora de dictar clases brillan por su ausencia en las aulas de muchas de las facultades de la Universidad. Más aún, el pensamiento enciclopedista y de élite está cifrado en las clases magistrales en las que muy poco importa el receptor y el modo en que los contenidos llegan a los alumnos. La mayoría de los profesores dan por sentado de que lo que no se dio en la cátedra o el alumno no entendió lo podrá encontrar en un libro. Ni qué hablar de las instancias de evaluación, llámense parciales o trabajos finales o exámenes. Muy poca evolución han tenido en las últimas décadas y la resistencia a cambiar el enfoque epistemológico de los mismos es, si no lamentable, si preocupante.

Sin ir más lejos la FAMAF, facultad en donde era decano Francisco Tamarit, revisó sus planes de estudio hace relativamente poco tiempo y a la velocidad de los avances  científicos suscitados, ya les va quedando chico. Si leemos que las modificaciones se propusieron como necesarias en el 2008/9 y que el anterior era de 1971, podemos ver que el análisis de cambios y adecuaciones le llevó a la FAMAF casi tres décadas. Lo que de acuerdo a los decires de muchos de sus alumnos y de los muchos que abandonan las carreras de esta facultad, lo que no se modificó es la impronta del siglo XIX con que actúan muchos de sus docentes, la forma de dictar clases, más aún en esas materias en las que quedan pocos alumnos cursando y que deben adecuarse a los horarios de los profesores inmersos en otras “obligaciones” académicas e investigativas. Privilegio que los docentes de las otras facultades no tienen, obvio.

A la gestión de cambios de Carolina Scotto aún le faltan muchas cuestiones, si bien los que vino realizando fueron positivos en su gran mayoría. Una de ellas es la que tiene que ver con lo pedagógico y didáctico. No es para nada racional analizar y juzgar a los niveles anteriores de la enseñanza argentina y dejar librado a criterios unipersonales los de las carreras superiores, sobre todo cuando tiene que ver con la formación de profesionales que en muchos casos tendrán en sus manos, salud, justicia, ciencia, formación, entre otras, de los ciudadanos del país. La mayoría de los planes de estudio están pidiendo un reajuste y una revisión, así como los concursos docentes. Mucho se avanzó durante el gobierno de Scotto, pero aún quedan muchas cosas por hacer y corregir.

Lo mismo ocurre con las instancias de Evaluación. Muchas facultades saben que aquí está el talón de Aquiles del sistema universitario pero la resistencia de los profesores a adecuarse a los tiempos actuales y a capacitarse en las áreas pedagógicas parece insalvable. Atados al discurso del saber y el manejo de su buen saber, es decir, a los paradigmas meramente científicos, pocos reconocen que una vuelta de tuerca a la hora de bajar los contenidos no le haría nada mal al sistema universitario. Y ni qué hablar de aquellas facultades en las que las mujeres siguen siendo vistas como bichos raros y deben pagar derecho de piso. La UNC es retrógrada en varios aspectos, y todos lo sabemos. Pero también crea una mentalidad que la sigue distanciando del ciudadano común, que la aleja de aquellos sitios en los que debieran interactuar sin más. Y a esto también todos lo sabemos.

Vaya para refrendar lo dicho anteriormente una anécdota propia. Un docente del área de Gestión me dijo en una escuela en la que recién ingresaba a dar clases :  ”Qué lindo que hablan las Licenciadas en Letras. No se les entiende nada, pero queda bonito”.

Entre este profe, y Mónica, mi alumna de la Villa de la Maternidad, me hicieron ver la terrible “deformación” académica que había sufrido. Y que si no me esforzaba por encontrar el discurso adecuado, las herramientas adecuadas y la metodología acorde a cada uno de los  grupos de alumnos que tenía, más allá de lo curricular, muy poco podría hacer para que mis alumnos realmente aprendiesen. Una Universidad alejada de la realidad le sirve de muy poco al país. Pero de esto no se habla o se habla muy poco, o lo que se habla no alcanza,  cuando se analiza lo que sucedió en la educación argentina luego del golpe de estado del ’76. Y no vengamos con que es cuestión de excelencia académica porque no es esto lo que se cuestiona. Sabemos, sé, que la excelencia con que egresamos de la UNC es digna de resaltarse. Pero no es todo lo que hace a un profesional y es esa mirada deformada lo que hay que calibrar y corregir.

Sin embargo es también de esta misma Universidad Nacional de Córdoba donde egresó y da clases y forma docentes profundos y críticos mi amiga Mónica Gallino. La nombro y sé que se va a sentir mal, pero es justicia. Porque todos tenemos en nuestras profesiones alguien que nos hace mirar por el caleidoscopio para tener la visión del profesor. Ella fue la que me hizo hacer crisis en mi rol docente y lo sigue siendo a la fecha. Pocos libros me abren tanto la sesera como algunas frases que ella deja picando con respecto al aula y todo lo que sucede en el aula. Pero además es mi proveedora de aquellos libros que son una joyita y que con un discurso más que claro, signan el caminito.

De uno de ellos pude leer que somos más que profesores parados frente a estudiantes, que somos mucho más que una tiza que escribirá sobre un pizarrón vacío. Porque si los chicos no entienden el para qué de lo que hay en el pizarrón, puedo llenar trescientos que de poco les servirá. Como esas profes que cada año, lo cubren con los paradigmas de las conjugaciones verbales, sólo para que al mes siguiente el pobre chico no tenga idea de qué fue lo que pasó en esa cota de tiempo, delete, borre borre borre, fuera del disco duro. Al año siguiente no faltará otra que se los dicte y luego se los tome de memoria en lección oral, favoreciendo la compra de desodorantes, porque los chicos transpiran tratando de entender cómo repitiendo el presente de subjuntivo podrán saber en qué se usa.

La significación de los contenidos es tan importante como el manejo de los mismos. Y acá viene lo de algunos Institutos de Formación Docente que cargan las tintas en las didácticas y vacían las carreras de contenidos y lecturas propias de lo que tendrán que enseñar en un futuro. Porque van a ser profesores, y sin duda tendrán estudiantes al frente que no podrán esperar que se sienten a estudiar lo que no hicieron en los cuatro años de carrera, que ya de por sí son pocos a la luz de la historia actual. Por suerte para los que somos más viejos y temblamos de ver a los recién recibidos, la Provincia de Córdoba viene con una actualización de los Planes de estudios. Pero que no alcanza. Aún así, se ha puesto en marcha, lo que lleva a esperar que se tenga la lucidez de corregir y cambiar lo que ya no está funcionando.

Cuando se trata de buscar las deficiencias, muchos de nosotros estamos tentados a patear la culpa al nivel anterior. “Y, qué querés que sepan, con lo desastrosa que es la secundaria!” No es así. No se trata de lo que no se enseñó o no se aprendió en los años anteriores. De lo que se trata es de hacerme cargo de lo que tengo en mis manos, al frente mío, en los bancos, con mis mejores recursos, mi mejor entender y con responsabilidad. Que ya dijimos antes que la culpa la dejamos en las iglesias. En las escuelas está el hacer y el revisionismo es útil sólo para modificar lo que haya para modificar. Lo demás es retraso o ignorancia.

Dijimos en notas anteriores que la matriz autoritaria ha hecho mucho daño a la Educación en Argentina, Quizás uno de los más grandes haya sido gestar una forma de pensar y actuar masificada. Esto a lo que yo llamo La Manada, parafraseando al profesor Keating y que ha dejado zanjas infranqueables entre la realidad de este siglo XXI movida por los medios de comunicación a la velocidad del rayo y docentes que se aterran ante la sola idea de tener que modificar sus discursos, tan dificultosamente aprendidos. Pero no queda otra y no porque los chicos de ahora sean más inteligentes que los de antes pero tienen otros modelos discursivos que los hacen más competentes con la comunicación masiva. Y si de lo que se habla es de una escuela democrática y abierta, inclusiva y formadora para el trabajo (esto ya lo analizaremos en otra nota porque deja mucha tela para cortar), crítica y participativa, no podemos desconocer  lo masivo. Y tomarlo y moldearlo de modo que se convierta en individual y creativo para luego realimentar lo masivo.

Lo que quiero decir es que no puedo negar ni desconocer lo masivo, pero tengo que aprovecharlo para que pueda sacar realmente chicos creativos, porque si me alejo de sus paradigmas de comunicación sólo abonaré la cultura de masa que tan buenos resultados dan a los poderes hegemónicos y al pensamiento único.

Vuelvo a mi querida maestra y traigo a colación una cita de un libro maravilloso que me ha prestado, La educación como industria del deseo de Joan Ferrés i Prats. Qué titulito, ¿no? En una parte del libro, el autor cita a Salvador Pocho Oddone en su libro ¿Dónde quedó mi tamagochi? Paradojas de las nuevas tecnologías de la educación. “Cuando soy educador, cuando trato de transmitir los contenidos de la materia…y veo los ojos de los chicos, el silencio, los bostezos…Entonces me sale el comunicador que dice “ ¡Qué bajo rating! ¿no? Así en televisión te hubieras muerto de hambre…”

Entonces me doy la razón. O les doy la razón y me pongo en comunicador. Y me digo de todo. “Académico aburrido, ¿quién te crees que sos? ¿Por qué esa solemnidad? ¿Quién te aguanta dos horas hablando desde el tinglado como si fueras un político vetusto? Mira los chicos: no conseguiste interesarles en nada. Los educadores están en el siglo XIX. Los chicos, en el siglo XXI. Todo eso que tú le estás enseñando ahora, mañana (no; esta tarde), ya lo habrán olvidado.

Entonces me enojo. Y me sale la sangre calabresa. Y respondo, como educador, que los comunicadores son unos frívolos, que lo único que tienen en mente es el rating, que la vida es también duro trabajo. Claro. Para cualquiera esta es una lucha que termina con un triunfador y un perdedor. No para mí, que seguramente voy a ser las dos cosas…”

Lo mismo digo. Vamos a ser las dos cosas, aunque los únicos que realmente van a perder son los chicos. Porque ellos seguramente no van a la escuela con ganas ni motivaciones, pero tienen que ir. Tampoco pueden saber muy bien que si no van serán fáciles carne de cañón. Los chicos creen que se las saben todas y que de algún modo van a zafar, salvo cuando ven a su vecino del lado que cae con cuatro balazos en un intento de asalto o cuando son capaces de escuchar y creernos  de que en verdad hay opciones. Pero se las tengo que mostrar. Y no va a ser con mi discurso mojigato, no. Esos ni siquiera me los creo yo. Tiene que ser con los contenidos envuelto en lo que ellos mejor conocen para ir como  con la cebolla, sacando capa por capa el saber. Develando el misterio, descubriendo los mundos, cantando lo que hay que cantar y silenciando lo que hay que callar, es decir las hipocresías y las mentiras.

Sería muy bueno, sería revolucionario, lo sé pero también práctico, sentar alguna vez a la mesa de diálogo de las reformas curriculares, a los chicos. Ver qué quieren, qué piensan, lo que tienen para decirnos. O armar con ellos el programa y las planificaciones (de hecho muchos lo hacemos), ver qué estrategias podremos utilizar, qué dejaremos para cada trimestre. Eso sí que sería una escuela democrática de verdad y no cartón pintado.

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  1. QUERIDOS AMIGOS DEL OJO CON DIENTES: LO QUE ESTÁN ANALIZANDO ES NI MAS NI MENOS QUE AQUELLO QUE A LA SOCIEDAD LE ESTA FALTANDO, SENTIDO COMUN PARA ADMINISTRAR EL SISTEMA EDUCATIVO. NO SOLO POR LO RETROGRADA QUE SE VEN LAS UNIVERSIDADES SINO TAMBIEN POR EL SENTIDO MERCANTILISTA O MARQUETINERO QUE SE LE ESTÁ DANDO. A LA UNIVERSIDAD LA «ESTAN VENDIENDO» COMO ALGO QUE NO ES, PORQUE HACIA ADENTRO NO PUEDE DESPRENDERSE DE SUS MODELOS ILUMINISTAS Y HACIA AFUERA SOLO MUESTRA REFORMAS EN LA CARCAZA. LA GESTION ESCOTTO HIZ MOVIMIENTO ASCENDENTES PERO LA GESTION PROFUNDA ESTA PENDIENTE Y CON ESTO ME REFIERO A LO QUE UDS DENUNCIAN COMO LA REFORMA CURRICULAR ADEUDADA,
    OJALA ESTA NUEVA GESTION LO PUEDA EMPRENDER Y NO SE DEMPORE OTROS 30 AÑOS. A LA UNIVERIDAD, A LOS ESTUDIANTES, A LOS DOCENTE Y A LA SOCIEDAD TODA NOS ESTA HACIENDO FALTA.
    ABRAZO

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    • Creemos que muchas cosas que empezó Scotto le han hecho más que bien a la UNC, pero también estamos convencidos que faltan muchas. Una Universidad de puertas cerradas a la realidad y que sólo se fija en las deficiencias de los otros niveles es una Universidad paralizada. Sobre todo si vemos que los profesionales que salen de ella son los que suelen ejercer la docencia en las escuelas, ocupar cargos políticos y gestionar en cultura, arte y comunicación, no? Gracias, Felisa por tu comentario.

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  2. Hay que superar esa idea dolinesca de que hacer participar a los alumnos es como preguntarles a los loros que quieren aprender. Y la mentalidad docente sigue siendo esa. Más aún, hay una idea privatista y expulsiva en docentes de la universidad pública que festejan la deserción escolar y exigen limitaciones al ingreso con la excusa de que van a enseñar mejor así.

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    • Así es, afrimar que facultades y las voy a nombrar para que no digan que generalizo, son expulsivas y elitistas, como la FAMAF, la FCEFyN, Ciencias Quimicas, Medicina, es terrible pero cierto. No sólo por los impedimentos en el ingreso, si no por los horarios, los malos tratos por deferencia de género. Cuando a una alumna que rendía Física en su primer año de Astronomía, el docente le pregunta » NO te habrás equivocado y querías seguir GASTRONOMÍA?» es violencia siscológica, discriminación por género y soberbia. Discursos de la dictadura? Modelos que seguramente serán erradicados para que esto dolinesco de lo que hablas, Iris, por fin terminen. Gracias por tu comentario.

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  3. CREO QUE LA EDUCACION ES UN TODO, QUE SE DIVIDE EN ATENCION A CRITERIOS PRACTICOS 1º DE EDAD -PRIMARIO Y SECUNDARIO- Y 2º POR VOCACION -UNIVERSITARIOS-.
    ASI MISMO, LA UNIVERSIDAD NO ES UNA ISLA POR LO TANTO PADECE LOS MALES DE ESTA SOCIEDAD Y SUS EFECTOS TANTO EN LO POLITICO, COMO EN LO ECONOMICO. LA UNIVERIDAD NO ES AJENA A LOS ULTIMOS 40 AÑOS DE HISTORIA ARGENTINA.
    POR ULTIMO TENGO PARA DECIR QUE LO PRIMERO QUE HABRIA QUE PREGUNTARSE ES ¿QUE MODELO DE PAIS QUEREMOS?, SEGÚN ESO, SERA LA UNIVERSIDAD QUE SE DISEÑE PARA QUE FORME PROFESIONALES COMPROMETIDOS PARA CONTRIBUIR POSITIVAMENTE CON ESE MODELO DE PAIS.

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