Una publicación efímera, como todo

Cámaras de seguridad en los jardines de infantes: El tema SÍ es EDUCATIVO

In Educación, Opinión, por Caty Giménez on 9 abril, 2013 at 9:00

Jean Shrimpton 1963

por Caty Giménez

MORFEO: Ya era hora, Bienvenido, Neo. Como ya habrás imaginado, yo soy Morfeo. 

NEO: Es un honor conocerte.

MORFEO: No. El honor es mío. Por favor, pasa. Siéntate. Supongo, que ahora, te sentirás un poco, como Alicia… cayendo por la madriguera del conejo. ¿Hum?

 NEO: Se podría decir que sí.

MORFEO: Puedo verlo en tus ojos. Tienes la mirada de un hombre que acepta lo que ve, porque espera despertarse. Irónicamente, no dista mucho de la realidad. ¿Crees en el destino, Neo?

 NEO: No.

 MORFEO: ¿Por qué no? 

NEO: No me gusta la idea de no ser yo el que controle mi vida.

 MORFEO: Sé exactamente a lo que te refieres. Te explicaré por qué estás aquí. Estás porque sabes algo. Aunque lo que sabes no lo puedes explicar. Pero lo percibes. Ha sido así durante toda tu vida. Algo no funciona en el mundo. No sabes lo que es, pero ahí está, como una astilla clavada en tu mente y te está enloqueciendo. Esa sensación te ha traído hasta mí. ¿Sabes de lo que estoy hablando?

 NEO: ¿De Matrix?

MORFEO: ¿Te gustaría saber lo que es? Matrix nos rodea. Está por todas partes, incluso ahora, en esta misma habitación. Puedes verla si miras por la ventana o al encender la televisión. Puedes sentirla, cuando vas a trabajar, cuando vas a la iglesia, cuando pagas tus impuestos. Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad 

NEO: ¿Qué verdad?

MORFEO: Que eres un esclavo, Neo. Igual que los demás, naciste en cautiverio, naciste en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul fin de la historia. Despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más.”

Fragmento del Guión de “Mátrix” ( Larry y Andy Wachowki, 1999)

Tomo parte de la noticia publicada hace unos días en varios medios nacionales, en este caso La Prensa, sobre el proyecto de instalar cámaras de video en jardines de infantes y guarderías y en geriátricos. El diputado provincial Sergio Busso, de la coalición oficialista Unión por Córdoba, presentó el proyecto de ley en la Legislatura local. «Esto no abarca al tema educativo, pretende regular la prestación de servicios. Lo que se quiere es proteger a los niños y los ancianos, a partir de algunas cosas que han sucedido», explicó.

Aunque el legislador señale que no es un tema educativo en los que respecta a instalar las cámaras en las escuelas, sí lo es. Por supuesto que lo es, desde todas las perspectivas que el tema se analice y debata, es educativo y afecta a cada uno de los componentes de la escuela, en cuanto a formadora de ciudadanos, institución democrática e inclusiva, único bastión casi indemne donde se enseña sobre las libertades individuales, responsabilidades, y por lo tanto, espacio en el que los conflictos de la sociedad cobran un matiz reflexivo y analítico.

El hecho que da origen a este proyecto, el maltrato aberrante de que fueron objeto niños en un jardín maternal de Buenos Aires no se resuelve colocando cámaras. Posiblemente sí se eviten otros casos, aunque tengo mis dudas, pero no es la solución al problema de la violencia que en este caso puntual incluyó muchas desprolijidades. Empecemos por el control que el Estado, Municipios, Ministerio de Educación deben realizar tanto para habilitar los jardines maternales y guarderías, como el control de títulos habilitantes en los docentes y el Apto Psicológico  (que quienes hemos pasado por este trámite sabemos de la premura con que se hace y la falta de tiempo y elementos para certificar que una está medianamente cuerda para ser docente) . ¿Dónde estuvieron los controles en la guardería de Buenos Aires? Se pasaron la culpa unos a otros al ritmo del Gran Bonetón, se destituyeron a quienes parecían ser los responsables luego de que el daño a las criaturas ya estaba hecho.

¿Cámaras de seguridad lo hubiesen evitado? Soy madre. Creo que en el caso de que eso le hubiese pasado a mi hijo estaría pidiendo de todo, pero de todo, para que nunca tuviese que pasar por eso. Pero también soy docente y sé que las cámaras no evitarían toda la carga de violencia, simbólica y física que sucede en las escuelas. Porque la escuela no es más que un espacio comunitario que encierra y condensa los problemas de una sociedad que está cada día más enferma.

El tema es EDUCATIVO. Ciento por ciento educativo. Si el legislador afirma que no, el proyecto adolece de fallas que de entrada lo condenan al más estrepitoso fracaso, salvo que sólo sea una oportunidad  para los que fabrican las camaritas, que a la larga serían los únicos beneficiarios. Es  educativo ya que si hay que controlar a docentes para que no agredan a sus alumnos, a niños indefensos, ¿dónde está la responsabilidad de los Institutos de Formación Docente?, ¿y los profesores que educaron a esos maestros?. Un semestre alcanza para que uno se dé cuenta que esos estudiantes, ya adultos, que empezamos a formar para ser maestra o maestro de inicial o primaria serán buenos  docentes. Con ver su actitudes, leer lo que escribe, ver cómo se para, habla, se maneja con los niños en los dos años de Práctica Docente que tienen, uno puede detectar problemas de relación o violencia. Pero ponele que no, ponele que nadie se dio cuenta. ¿Qué tal el Apto? ¿Y la directora de la escuela en la que ejerce? ¿Y sus compañeras?.

Es un problema educativo porque no sólo fallamos en los estamentos de formación docente y en los administrativos, sino también en los de salud, ya que se habilitan para realizar los controles del Apto Sicofísico a profesionales que también han pasado por aulas universitarias. Se supone que están capacitados para ejercer el rol en el que se lo has asignado por concurso o por selección de CV.

El problema es Educativo porque en una escuela, las libertades individuales son sagradas, mal que les pese a muchos que aún ejercen su rol con tintes marcadamente autoritarios. Nos ha costado muchas lágrimas y sangre a nuestro país empezar a reconocer que somos individuos, cada quien con sus ideologías a las que hay que respetar a ultranza en beneficio del bien común y la democracia. Nos han costado mucho cada uno de los cambios que venimos realizando en las escuelas luego de larga luchas gremiales y colegas desaparecidos y asesinados para aceptar que ahora nos pongan cámaras.

Somos desconfiados, pero no por naturaleza. Somos desconfiados por deformación profesional, digamos. Cada uno sabe en qué escuela le toca estar y transitar, cada uno de nosotros sabemos los discursos solapados que hemos tenido que aguantar, superar  hasta llegar a que se nos trate y respete como a profesionales de la educación y no sólo como a trabajadores.

La gran mayoría somos profesionales comprometidos con la educación y la formación de niños y jóvenes no sólo en lo puramente educativo, sino también en la formación ciudadana y democrática tal como lo sostiene la nueva política  bajada desde el Ministerio de Educación de la Nación. Entonces, ¿qué pasa, señores legisladores? ¿Borrarán con el codo lo que escribieron con la mano? . Cada quien que se haga cargo de las funciones y responsabilidades que correspondan. Debatamos en serio la función de las cámaras en las escuelas, y cuántas de las libertades individuales, de la privacidad de cada niño, del derecho a esa privacidad se verán vulnerados. Porque no seré la única que veré a mi hijo en el jardincito, habrá otros que lo verán. Y a mí, como padre y docente hasta que no me dejen en claro las funciones del estado, de la escuela, de las maestras y de los otros padres, las cámaras no me van a alcanzar para resolver un problema que tiene un origen complejo y una solución compleja. Y esa complejidad es la que quiero debatir. No la erogación por parte del estado, que sale de mi bolsillo con los impuestos que pago, en cámaras que sólo palian en una infinitesimal parte el conflicto.

Tampoco es que soy una ingenua que no sabe que en las escuelas la violencia YA está instalada. No redundaré en esta nota, porque lo traté al tema en notas anteriores. Es obvio que como ámbito social, la escuela no podía permanecer mucho tiempo más fuera del circuito de violencia y que se ha visto desbordada en más de una ocasión, una por inoperancia y otra porque los recursos necesarios para prevenir y contener casos de violencia NO están.

Analicemos qué es lo que FALTA  en las escuelas y que ayudan a prevenir hechos de violencia cotidianos desde los menos a los  más graves. Gabinete Sicopedagógico: la mayoría de los directivos de las escuelas cordobesas vienen reclamando la cobertura de cargos de este tipo. Preceptores y Coordinadores: Hay escuelas que tienen un preceptor cada cinco cursos con un promedio de 35 alumnos por curso. Regentes, Vicedirectores: Otra de las demandas que se escuchan en las reuniones de personal. Cobertura de Horas Cátedras: Aquí el problema está en la lentitud con que el sistema realiza la cobertura como en la falta de profesores en algunas asignaturas, las más claras tienen que ver con Lengua e Idiomas Extranjeros, así como en Geografía, Matemática, Física, Química. Porteros/as y Personal de Seguridad: La privatización de este rubro ha marcado una diferencia entre algunas escuelas y otras y el control sobre los mismos. Personal Administrativo Idóneo: Cuando decimos idóneo nos referimos a que sean legos en normativas, instructivos, de dicha área y no docentes que recalan en las secretarías administrativas por estar en tareas pasivas y que desconocen el manejo del papeleo.

Ni qué hablar de las carencias materiales que sufren muchas de las escuelas públicas de la provinci. Que también es una cuestión educativa. Como lo es que un docente deba capacitarse y para ello se deban ameritar todos los recursos disponibles para que se haga mediante un instrumento medianamente razonable y efectivo y que esté al alcance de todos. Capacitaciones actualizadas, dinámicas y que permitan la reflexión y el debate durante un tiempo que no nos corra por detrás.

Porque la sensación que uno tiene, como docente y como padre, es que las soluciones a los problemas están llegando tarde y mal. Que se resuelven de un modo que en más de una ocasión tiene más que ver con el show que con la realidad. Si en la escuela en la que estoy dando clases faltan aulas, y debo dar treinta minutos en un aula de planta baja, hasta que se desocupe la del primer piso y salir de la del CB antes de que toque el timbre, ¿de qué cámaras de vídeo me están hablando?  ¿No es violencia simbólica que mis alumnos vean que no tenemos un espacio digno donde dar la clase? Qué no se pueden utilizar los pizarrones porque están rotos, que no hay mapas, que no hay recursos de multimedia, que no hay equipos de sonido que funcionen y haya que alquilarlos para tener un acto de egresados como se merecen los chicos, que no hay baños, y así podemos seguir enumerando carencias…¿no es violencia?.

Señores legisladores, cuando hablamos de cámaras de vídeo en las escuelas SÍ estamos hablando de educación, de la que no hubo y por eso se han registrado los hechos aberrantes en el jardín maternal de Buenos Aires, de la que no hay en la calle, en las familias. Porque está tan naturalizada, que el grito y el golpe ya parecieran no llamar la atención de nadie. Y les cuento una anécdota de hace muy poco en un R12 de la ciudad de Córdoba. Una madre sacudía y maltrataba a su hijita de menos de dos años, delante de todos los pasajeros, unos se hacían los que no escuchaban, otros miraban por la ventanilla. Mi hija, también docente, no aguantó ver el modo en que la madre pegaba a la bebé y la increpó. Nadie, pero absolutamente nadie movió un dedo mientras la madre sostenía que ella era dueña de pegarle porque era “su” hija. Nadie se inmutó cuando mi hija ante la indiferencia de todos, llamó a la policía y el chofer del R12 se hacía el que no sabía cuál era el interno que manejaba. Nadie habló por la voz de quien no tenía voz, la bebé.

Maltratos de este tipo nos pegan en la cara todos los días. ¿Se resuelven con cámaras en los colectivos, en las calles, en las galerías, en los supermercados? ¿Ha resuelto EEUU el tema de la violencia en las escuelas, con cámaras de vídeo? ¿Las ha reducido, al menos? ¿Soy capaz de aceptar que las libertades individuales sean avasalladas?

Y la pregunta del millón de dólares, ¿en qué estamos fallando para que unos pocos violentos, unos inadaptados a las normas sociales, morales y éticas, controlen nuestras vidas de tal manera que sólo nos sintamos seguros con unas cámaras, que también nos van a controlar la vida de la misma manera que la locura de la minoría? La pregunta se la hací a Aldous Huxley en “Un mundo feliz”, la pregunta da vuelta en “Odisea dos mil uno”. La pregunta la instaló Kubrik con “La Naranja Mecánica”. Sobrevuela el infierno en “Matrix”. Sobrevuela lo que nos queda de paraíso en “Fundaciones” de Asimov, en “Utopía” de Tomás Moro.

Es Educación, no hay otra cosa. Y si le ponen otro nombre, me avisan porque entonces le estoy pifiando de cabo a rabo desde hace más de veinte años en el aula, en la que le digo a mis alumnos que las posibilidades de trascender las miserias está en la escuela. Y no en una escuela que ve en las camaritas la chance de superar una crisis humanista. Éste es un momento de cambios que propicien un lugar mejor para nuestros hijos. Tiemblo de pensar que ese lugar mejor vaya a ser monitoreado por vaya a saber quién. O sí. No me interesa un mundo en el que la Matrix me diga quiénes sí y quiénes no. Me interesa saber que en todo este tiempo, luego de haber sobrevivido a la dictadura y a la Guerra de Malvinas, lo que hice en cuanto a construir un paradigma centrado en el respeto al otro y eligiendo ser docente, no venga a ser avasallado por un circuito de tv cerrado.

Y si esto no es Educación, cuelgo los guantes mañana mismo. Porque el debate sobre si  las cámaras de tv en los jardines de infantes es legal o constitucional se lo dejo a los constitucionalistas.

La felicidad universal mantiene en marcha constante las ruedas, los engranajes; la verdad y la belleza, no. Y, desde luego, siempre que las masas alcanzaban el poder político, lo que importaba era más la felicidad que la verdad y la belleza. A pesar de todo, todavía se permitía la investigación científica sin restricciones. La gente seguía hablando de la verdad y la belleza como si fueran los bienes supremos. Hasta que llegó la Guerra de los Nueve Años. Esto les hizo cambiar de estribillo. ¿De qué sirven la verdad, la belleza o el conocimiento cuando las bombas de ántrax llueven del cielo? Después de la Guerra de los Nueve Años se empezó a poner coto a la ciencia. A la sazón, la gente ya estaba dispuesta hasta a que pusieran coto y regularan sus apetitos. Cualquier cosa con tal de tener paz. Y desde entonces no ha cesado el control. La verdad ha salido perjudicada, desde luego. Pero no la felicidad. Las cosas hay que pagarlas. La felicidad tenía su precio. Y usted tendrá que pagarlo, Mr. Watson; tendrá que pagar porque le interesaba demasiado la belleza. A mí me interesaba demasiado la verdad; y tuve que pagar también. …”

Fragmento de  “Un Mundo Feliz (1932)de Aldous Huxley

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