Una publicación efímera, como todo

El Gobierno vs. los devaluadores

In Economía, Opinión, por Alejandro Robba on 5 mayo, 2013 at 9:00

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por Alejandro Robba (vía Télam)

Las corridas contra el peso, promovidas por quienes buscan una abrupta devaluación y, por ende, una depreciación de la moneda nacional que favorezca a los sectores financieros, agroexportadores y a aquellos que están posicionados en dólares, o tienen ingresos en esa divisa, responden a un modelo de país que ya ha quedado en la historia.

Una de las buenas noticias de la última década en Argentina es que, además de haberse estimulado la presencia de los jóvenes en la arena pública y el retorno del debate político, también se ha generado el espacio para salir del pensamiento económico único.

El modelo de desarrollo con inclusión actual ha introducido una disputa de ideas tan fuerte que toda la corriente económica neoliberal ha tenido que buscar nuevas explicaciones, o poner negro sobre blanco sus silencios para intentar argumentar lo que en años anteriores ellos y sus comunicadores establecieron como verdades universales que construían un supuesto «sentido común» económico.

Los debates sobre motores del crecimiento, el rol de las exportaciones, o las causas de la inflación, hasta hace poco tiempo «no tenían quien les escriba”, salvo los autodenominados gurúes de la city o los llamados economistas independientes. Pero ¿qué ha sucedido para que exista una grieta en ese pensamiento único? Varios hechos.

El primero es que todas las políticas en nuestro país que tuvieron como ideario al neoliberalismo, nos condujeron al precipicio y caída del 2001. Ese mismo vademécum de sobreendeudamiento y caída de los ingresos de los trabajadores -es decir, tomar al trabajo como un costo y no como un factor de demanda efectiva-, llevaron a los países desarrollados a hundirse en la crisis financiera y económica más profunda desde 1930. Y, el tercer punto, es que Argentina -sin querer ser ejemplo de nadie- aplicó políticas contrarias al recetario ortodoxo y tuvo la mejor performance económica de su historia como país independiente. Por el contrario, Europa, que sigue con los planes de austeridad (ajuste) propuestos por el neoliberalismo, no puede salir de una recesión que en su segunda fase ya lleva más de dos años.

Volviendo al debate actual en nuestro país, existe en los últimos días una nueva corrida contra el peso (y van……) por parte de sectores que quieren que el gobierno realice una abrupta devaluación. En definitiva, estos procesos, amplificados por distintos medios de comunicación, buscan forzar una depreciación del peso que favorezca a los sectores financieros, agroexportadores y a aquellos que están posicionados en dólares, o tienen ingresos en esa divisa.

Respecto al positivo debate que se está dando en Argentina contra el neoliberalismo –que dicho sea de paso, no es tan frondoso en nuestros países vecinos-, vienen a cuento las declaraciones del actual presidente del Banco Ciudad y referente económico del PRO, Federico Sturzenegger, quien ha sostenido que hay que devaluar la moneda un 40 por ciento para mejorar las ganancias de los exportadores, y así aumentar la inversión y el empleo de ese sector. A confesión de parte, relevo de pruebas.

Lo que queda claro es que la oposición política tiene un plan que se basa en un modelo agroexportador con endeudamiento. Un modelo como el que existe en otros países de Latinoamérica, donde en lugar de promover la industrialización se ha producido una reprimarización de sus exportaciones, impulsada por un mercado internacional con buenos precios para las materias primas y Estados que se adaptan casi pasivamente a esas señales del mercado.

Por el contrario, lo que viene promoviendo la política económica en nuestro país ha sido una política de tipo de cambio administrado, son miniajustes diarios que mantienen el nivel de competitividad y al mismo tiempo no impactan sobre el nivel de precios ni el trabajo argentino. Esto es así porque el principal motor de crecimiento es el mercado interno y no las exportaciones que sí son indispensables para obtener las divisas necesarias para pagar importaciones y hacer frente a los intereses de deuda en moneda extranjera.

Más aun, devaluar profundamente el tipo de cambio en momentos de desaceleración y recesión mundial, no va a redundar en mayores ventas externas sino en un incremento de la rentabilidad de los exportadores, es decir, cantidades vendidas similares pero a precios en pesos más altos.

Las declaraciones del senador radical Sanz ponen en palabras lo que la mayoría de la oposición piensa: que la única forma que el gobierno nacional pierda las próximas elecciones es que le vaya mal a la gente. Y una devaluación del 40% justamente tendría efectos penosos sobre la mayor parte de los argentinos.

En definitiva, en las corridas se explicita que hay sectores acomodados y sus referentes políticos y mediáticos que quieren volver a un modelo agroexportador con valorización financiera y estado ausente que, en definitiva, es un modelo que sólo puede darle trabajo al 20% de los argentinos. De esa salimos y no queremos volver.

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