Una publicación efímera, como todo

Lo esencial invisible

In Educación, Opinión, por Caty Giménez on 28 mayo, 2013 at 9:00

HOMBRE INVISIBLE 3

por Caty Giménez

En estos días las noticias sobre la violencia en las escuelas han copado las páginas de los diarios, lo que no hace más que confirmar que cuando  desde el año pasado nos abocamos a  analizar estas situaciones lo que no queríamos era pensar que, de seguir por esta línea muerta, las soluciones pueden llegar tarde. Pero…Se está hablando del tema, se está poniendo sobre la mesa que no son situaciones aisladas, que no es una escuela, y que no es privativo de las públicas porque las escuelas privadas tienen los mismos problemas. Sólo que, todos sabemos, suelen taparse de otras maneras y tratarse de otra forma.

Pero en esta nota vamos a hablar de esas cosas que pasan en las escuelas y que están corriendo el riesgo de volverse invisibles. Y son algunos de los proyectos y acciones que se llevan a cabo en TODAS las escuelas con diferentes agentes, con cero presupuesto, con todas las ganas de maestros, profes y chicos y que logran resultados extraordinarios. Y el tema salió a cuento por que el otro día una alumna del IFD (Instituto de Formación Docente), que ya es maestra de primaria, me dijo que se le dificulta manejarse con esto de la adecuación curricular a chicos que tienen algunas dificultades de aprendizaje. Salieron varias experiencias que forman parte de esta nueva escuela que construimos entre todos los que sabemos que este espacio le brinda una de las pocas chances de descubrir el mundo que a nuestros chicos les queda, adormecidos entre un zapping infernal de imágenes, voces, gritos, disparos, agresiones. La única chance, en realidad, de que podamos superar el fracaso a dos puntas que amenaza con instalarse en esta sociedad minada desde las bases de las utopías  posibles. Que esto de que la utopía es sólo un camino,  yo no me lo creo.

En la escuela Carbó, se participó hace poco de un encuentro con un poeta, médico del Hospital de Urgencias, Carlos Pecas Soriano. Y el tema era la poesía…la poesía desnuda, la palabra desnudando los sentimientos, el silencio buscando el alma, lo sensible transformándose en metáforas. Varios cursos ocuparon parte del salón de acto y la única imagen que tenían era la de un poeta que les contó el modo en que la literatura fue construyéndose en torno a su vida y en la vida de muchos de sus pacientes.

La pregunta de las profes que acompañaban a los cursos era si con sólo la palabra los chicos iban a mantener el orden y el silencio. Y los chicos no sólo escucharon, si no que participaron de cada uno de los momentos en que Pecas les iba dibujando laberintos y salidas. Y en la semana la metáfora se instaló por unas horas en cursos en los que los conflictos parecían que permanecerían. ¿Cómo hizo Pecas para sostener, durante hora y media la atención de cien adolescentes? Seguramente los conmovió, pero también les propuso el desafío de ser ellos mismos en un mundo que paga muy bien la  masificación y la despersonalización. Entre otras cosas, les dijo que se atrevan a no ser complacientes con la mediocridad.

En otras escuelas las propuestas son similares, trabajando con los Formatos Curriculares, en cualquiera de las modalidades, aprovechando los pocos o muchos recursos con que cuente la escuela, pero desde la certeza, ya no idea, de que la construcción del aprendizaje tiene que atravesarlos desde un mundo en conflicto hasta su mundo personal.

Un mundo que ellos ven que es acechado desde diferentes costados y que a pesar de algunas bravuconadas intentan cambiar.

En el Garzón Agulla,  algunos  profes en distintas disciplinas están promoviendo actividades que buscan motivar a los chicos desde la reflexión  más simple hasta las más complejas, construyendo en serio eso que llamamos aprendizaje significativo. Y se los puede ver en materias como Diseño, Educación Ambiental, Física, entre otras, preparar desde atrapa sueños en los que ven en funcionamiento las hiperboloides de revolución, como maquetas y películas hasta en formato de 3D cómo funcionan los sistemas biológicos y sociales.

La idea pasa más por recuperar el espacio del aprendizaje desde el juego y el descubrimiento sin caer en estereotipos ni facilismos. Todos los docentes sabemos que cualquiera de los Formatos Curriculares que apliquemos nos lleva tiempo en la planificación y en la puesta en escena, que no siempre contamos con los recursos necesarios en las escuelas y que los chicos suelen rechazarlos a priori acostumbrados a una estructura de conocimientos masticados y digeridos por otros. No resulta fácil llegar y decirles: “Hoy les propongo cambiar las reglas del juego”.

Pero creo que de eso se trata. Empezar por  cambiar las reglas, romper las estructuras que los tienen adormecidos y que los aburre. Que NOS aburre: a los maestros y profes también nos aburre repetir como loros lo mismo cada año.

Los Proyectos que están formulados desde lo que llamo “la vida real” , es decir, el aula concreta, con chicos concretos, con problemáticas reales, con desidias  reales, con temores concretos, con una violencia que ser respira desde que uno entra, porque el stress está ganando las aulas, no pueden fallar nunca. Y esos proyectos son los que nos van a permitir fluir sin problemas en las adecuaciones curriculares que son cada vez más frecuentes en nuestras prácticas cotidianas. En las variables de ese proyecto ajustado a chicos que pueden necesitar que nos paremos desde otra perspectiva, están tanto las fichas (las viejas fichas con otro tipo de consignas), hasta la implementación de diversas estrategias, herramientas, formatos. En el tema de las adecuaciones  siempre es más fácil trabajar desde los Formatos Curriculares. Nos permiten una versatilidad que al menos reduce los riesgos de fracaso.

Recuerdo a las maestras del CB Rural de Villa Candelaria, maestras tutoras en ese entonces, Karina y Nilda. La escuelita está cerca de los límites con Santiago del Estero y formó parte de uno de los Proyectos del INFOD. Que llevó la palabra escrita, la palabra dicha y la palabra leída a un grupo de chicos que hacían del silencio un ritual para nada insignificante. Esas maestras y esos chicos siguen sosteniendo el trabajo en Talleres de todo tipo aunque el proyecto dejó de implementarse con los recursos de Nación desde el 2009. Poco le importan a Nilda y Karina con cuánta plata pueden contar, ellas descubrieron otra forma de acercar la palabra a los chicos. Pero también nos enseñaron, nos mostraron que esos chicos tenían una forma diferente de decir los sentires, de resonar los silencios, que si  un chico le ponía el “sonido del lastimado” a la campana que sonaba en el patio era porque así repicaba en su alma.

¿Qué tan lejos estamos de los chicos del siglo XXI? ¿Qué tan diferente son los idiomas que estamos hablando, los códigos, los discursos, los gestos? ¿Qué nos aleja de nuestros alumnos, cuál es la brecha real entre nosotros y ellos?

Esta mirada tan particular del otro, del alien, del diferente, del que se nos enfrenta con una contestación que no esperamos, o con la indiferencia total (que tampoco esperamos)  o con las manos vacías y entonces le ponemos el cartel del “difícil”. ¿Cuál es el mapa que no nos dieron o que perdimos en algún momento del quehacer de maestro? Creo que todos tenemos una idea de cuál es el camino de salida y que es un trabajo conjunto entre ellos, nuestros chicos y nosotros. Basta ver algunos de los excelentes trabajos que las maestras de Jornada Extendida están llevando adelante, de los Proyectos de Mejora Institucional que en las diferentes escuelas rurales siguen a pesar de las dificultades. Y sobre todo, siguen las maestras en ese rumbo aunque el proyecto ya no exista.

Existe  en mí el pleno convencimiento de que con este tipo de acciones se resignifican sentidos de pertenencia, así como los de participación, apropiación y transmisión, ya que cada uno de los partícipes de esta escuela nueva  se convierten en agentes multiplicadores de saberes culturales que les permitan trascender de los entornos en los que están presos sin demasiadas opciones, porque los adultos venimos cerrando demasiadas puertas.

Esta es la famosa mediación del docente, tomar conciencia de que hay un algo, que es mucho más que un conocimiento, hay un QUÉ que debe llegar del mejor modo posible a los chicos, no sólo desde mi saber (el saber del experto) sino desde mi plena conciencia de que les es sustancial y que les pertenece. Que ese conocimiento es la llave a la que tienen derecho por ley natural y no por ley impuesta. Les pertenece para ser realmente libres.

La construcción social del conocimiento forma parte  de discusiones que se llevan a cabo en todos los ámbitos educativos y culturales, debates, experiencias y posicionamientos en el campo de la enseñanza. Aprendemos con otros y de otros, aprendemos de los aciertos y de los errores nuestros y de los chicos, porque la escuela es ese espacio dinámico que si por un lado refleja la sociedad y su parte enferma, la violencia,  también es capaz de revertirla con propuestas que saquen a los chicos de la calle. Es el desafío de cada día, el que por suerte aún nos mantiene en el aula.

No se aceptan insultos de ninguna clase. Si querés dejar tu opinión hacelo con altura y respeto. Gracias.

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