Una publicación efímera, como todo

Leer en un mundo de pantallas

In Educación, Opinión, por Natalia Blanc on 4 junio, 2013 at 9:00
"Seis de cada diez chicos consideran sus búsquedas en la Web como lectura. El 30 por ciento menciona los blogs y perfiles en las redes sociales, y el 20 por ciento cita los diarios digitales", plantea en esta nota de ADN Natalia Blanc (viñeta ADN/La Nación)

«Seis de cada diez chicos consideran sus búsquedas en la Web como lectura. El 30 por ciento menciona los blogs y perfiles en las redes sociales, y el 20 por ciento cita los diarios digitales», plantea en esta nota de ADN Natalia Blanc (viñeta ADN/La Nación)

Leemos hoy:

«Si en la mayoría de los hogares argentinos se frecuentan más las pantallas que los libros, como revelan estudios recientes, no debería sorprender que los chicos que viven rodeados de televisores, celulares y computadoras prefieran los medios tecnológicos a los gráficos. Tampoco, que lean y escriban en soportes digitales antes que en papel. Esta tendencia ha modificado el ejercicio de leer y ha dado lugar a nuevas formas de narrativa y de adquisición del conocimiento, entre otras importantes transformaciones.

Así opina Roxana Morduchowicz, autora del libro Los adolescentes del siglo XXI (Fondo de Cultura Económica), basado en las conclusiones de una encuesta nacional sobre consumos culturales del Ministerio de Educación de la Nación. Con esta postura coinciden destacados especialistas extranjeros, como Néstor García Canclini y Martín Jesús Barbero, que estudian el impacto de las tecnologías en la sociedad.

«Los sondeos de consumos culturales se repiten cada cinco años porque se estima que en ese lapso pueden surgir importantes modificaciones de actitudes y conductas -explicó Morduchowicz, responsable del diseño y la dirección de las investigaciones de 2006 y 2011-. Al tratarse de estudios cuantitativos (el último abarcó a 1200 adolescentes entre 11 y 17 años de todo el país), tienen la enorme virtud de funcionar como una radiografía: indican qué leen, qué escriben, qué ven, qué escuchan, por dónde navegan. Apuntamos al consumo cultural en el tiempo libre para conocer qué eligen los chicos cuando pueden elegir.»

El panorama de 2011 reflejó la rapidez con la que se concretan los cambios tecnológicos y la velocidad con la que se instalan entre los más jóvenes. Dice la investigadora: «Hace cinco años ningún chico hablaba de redes sociales. Hoy el 95 por ciento tiene un perfil en Facebook. Hace cinco años, los jóvenes escuchaban música con CD y hoy la mayoría utiliza el teléfono o la computadora. En 2006 muchos todavía veían películas en DVD y hoy, muy pocos. Hace cinco años, el uno por ciento tenía un i-Pod y en la actualidad es el soporte más común. Incluso el celular, que antes tenía menos del 50 por ciento de los encuestados, ahora no le falta a ningún joven».

Estos resultados confirman una presunción de padres y docentes: «El mundo de los adolescentes es visual; un universo de pantallas», afirma Morduchowicz, doctora en Comunicación por la Universidad de París y especialista en Educación. «Tres pantallas -la del televisor, el celular y la computadora- enmarcan la vida diaria de los adolescentes. Los chicos pasan con ellas la mayor parte de su tiempo libre.»

Una cuestión que llamó la atención de los encuestadores fue por qué los chicos se consideran a sí mismos lectores si sólo la mitad dice que en su casa hay muchos libros (más de seis títulos) que no son para la escuela. Y sólo tres de cada diez tienen alguno de esos libros en su habitación.

«¿Cómo es el vínculo de los adolescentes del siglo XXI con la lectura? -plantea la autora-. La mayoría de los jóvenes (siete de cada diez) dice que le gusta leer, aun cuando no ubica los libros entre sus preferencias. En el último año, el 85 por ciento de los chicos leyó libros para la escuela. Pero sólo la mitad eligió alguno que no fuera de estudio. Y de ellos, la mayoría terminó sólo uno o dos títulos en todo el año. Los libros son los únicos bienes culturales que los chicos consideran ‘viejos’, posiblemente por su lectura lineal y en blanco y negro. Para los adolescentes, los libros están asociados con la escuela. La lectura de libros es una práctica en esencia solitaria y excluyente: se lee en soledad y sin realizar ninguna otra actividad en simultáneo (navegar por Internet o hablar por el celular).»

Aseguran que les gusta leer pero no están apegados a los libros. Mucho menos si no son de lectura obligatoria para el colegio. «Cuando dicen que leen, no piensan sólo en los medios gráficos», asevera Morduchowicz. Entonces, ¿qué leen? ¿Textos en pantallas? «Efectivamente, lo que más leen es información en Internet. Seis de cada diez chicos consideran sus búsquedas en la Web como lectura. El 30 por ciento menciona los blogs y perfiles en las redes sociales, y el 20 por ciento cita los diarios digitales», completa la especialista.

Es por eso que tanto ella en su trabajo como García Canclini en el libro Lectores, espectadores e internautas (Gedisa) y la española Gemma Lluch, doctora en Filología de la Universidad de Valencia, que estudia las narrativas paraliterarias y audiovisuales para adolescentes y las prácticas de lectura 2.0, hablan de nuevos lectores.

En «Leer ya no es lo que era» (texto que acompaña la Encuesta nacional de lectura. Informes y evaluaciones realizada en México en 2006), García Canclini plantea:

Quienes nos interesamos en promover la lectura nos interrogamos con frecuencia por qué se lee tan poco, a qué se debe que las nuevas generaciones lean menos, cómo hacer que se lea más y no sólo best-sellers. Este artículo parte de una sospecha: quizá hay otras preguntas clave que no estamos enunciando y tal vez sean indispensables para entender lo que está sucediendo con la lectura.

Unos ejemplos: ¿realmente los jóvenes leen menos, o están leyendo en otros lugares, de otra manera y con fines distintos? Y si no leen tanto como en otras épocas ¿por qué debieran leer más y qué valdría la pena que leyeran? ¿Se puede conseguir que aumente la lectura formando e incitando a los individuos, o la frecuencia y el tipo de lo que se lee depende de condicionamientos socioeconómicos y culturales? [.]

El punto de partida es averiguar cómo conviven ahora la cultura letrada, la cultura oral y la audiovisual. Efectivamente, los saberes y los imaginarios contemporáneos no se organizan, desde hace al menos medio siglo, en torno de un eje letrado, ni el libro es el único foco ordenador del conocimiento.

(…)

«Para los chicos, la búsqueda de información es lectura. Y tienen razón -continúa la autora de Los adolescentes del siglo XXI-. Esto es un desafío para los adultos, que deberíamos empezar a hablar de lecturas en plural. Porque no sólo hay diferentes maneras de leer sino que también hay diferentes tipos de lectura y de lectores. Todo debe ser en plural. Incluso, los programas de lectura de los ministerios de Educación nacional y provinciales, que son muy buenos, deberían llamarse ‘planes de lecturas’.»

(…)

«Hablamos de una generación multimedia no por la variedad de medios y tecnologías de los que disponen sino porque las usan al mismo tiempo. Mientras ven televisión, hablan por celular, navegan por Internet, escuchan música y hacen la tarea», describe Morduchowicz.

La modalidad de multiprocesos simultáneos, tal vez la única forma válida para los adolescentes, provoca espanto y terror en muchos adultos. «Algunos creen que una atención tan fragmentada seguramente perjudicará la tarea escolar. No hay estudios en el mundo, quizá porque es muy pronto, que digan que un chico que abre cinco ventanas a la vez en distintos soportes o pantallas repruebe la escuela. Sí tienen una atención diferente. Para esta generación, el zapping no es una actitud frente al televisor, como hacemos los adultos con el control remoto, sino ante la vida. Hacen zapping permanentemente, abren ventanas sin cerrar las anteriores, los medios se superponen. Tienen una manera de aprender, de leer, de concebir el mundo, diferente de los adultos de hoy, pero no por eso mejor, peor o menos profunda», asegura la especialista».

(Leer completa la nota de Natalia Blanc haciendo click acá)

Auspicio Macao

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