Una publicación efímera, como todo

Córdoba: Hora de definiciones

In Elecciones 2013, Opinión, por Emiliano Álvarez on 2 julio, 2013 at 17:33

nestor-evita-peron

por Emiliano Álvarez

Hace diez años que la debacle, económica, política y social del país y el estallido de las representaciones políticas, puso un interrogante sobre lo que sobrevendría, y aún hoy no ha finalizado: el proceso  de renacimiento de “la política” como modo de cambiar las cosas.

Podemos echar un vistazo a cómo ha quedado reconfigurado el mundo de la política, a partir de cómo las distintas fracciones partidarias decidieron afrontar  las elecciones de octubre.

Las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), están cambiando profundamente los hábitos de la forma de hacer política, obliga a las distintas agrupaciones a definir prontamente, qué van a proponer y con quiénes piensan  aliarse para lograr sus objetivos. También en las primarias deben mostrar cuánta gente está dispuesta a apoyar esas ideas para el conjunto de la sociedad.

Las ideas neoliberales que se enseñorearon sobre la espina dorsal del país paralizándolo y acometiéndo contra la vida y organización de la Nación Argentina hasta casi llevarlo a la desaparición, han ido replegándose hacia los márgenes de la vida nacional, casi hasta convertirlo en gárgolas  que amenazan desde los confines, con augurios de debacles económicas, que sólo remiten a los vociferantes  evangelistas que anuncian desde siempre el “fin del Mundo”.

Este proceso de re-configuración de la acción política, se produce, como fue siempre  en Argentina, como un aluvión, donde viene lo nuevo junto con lo viejo y todas las deformaciones concurrentes. Entonces  ya casi nada queda de las denominaciones que se lanzaron a la búsqueda de la representación del pueblo argentino en 2003. Pero aún siguen proponiéndose muchos de los mismos personajes, ahora con otras alianzas, otros nombres , pero las mismas confusas propuestas .

Córdoba, transita estas horas  con propuestas políticas viejas, que casi no varían entre si. Esto es: Juan Schiaretti, Oscar Aguad, Olga Riutort, Domingo Cavallo, son los mismos que hace diez años integraban las huestes del menemismo o de la alianza, sin que hoy les preocupe demasiado generar una mínima autocrítica  por su accionar pasado, salen a proponerse como los  superadores del Gobierno en  funciones. Nada indica que ese cambio haya surgido de una profunda revisión de sus gobiernos que llevaron el país al colapso.

Los tres pejotistas, que hoy encabezan sus listas de diputados nacionales, eran un solo y mismo tándem en 2003, pensaban lo mismo con respecto a la presencia del Estado, actuaban igual con respecto a  la organización de los trabajadores y reprimían  de la misma manera a los desocupados que protestaban, glorificaban sin tapujos lo que en aquellos tiempos se enarbolaba como una especie de panacea: producir más y mejor, que una vez alcanzado el cenit, esa superproducción se volcaría sobre los más humildes, la famosa teoría “del derrame”. Podríamos decir ya la tristemente célebre “teoría del derrame” a juzgar por las funestas consecuencias para nuestro sufrido pueblo.

La pregunta que surge ya no es sobre qué es lo que piensan, sino por qué no están en un mismo partido, qué es lo que los lleva a presentarse  en estas elecciones, en distintos partidos. Es evidente que es consecuencia de que aún no se ha producido una representación clara en la sociedad que incline la balanza definitivamente hacia alguno de ellos, aún no han podido elaborar un discurso que recoja  la mayor acumulación de fuerzas hacia alguno de ellos. Estas PASO servirán sin dudas para dirimir quién de ellos representa mejor  al pensamiento neoliberal que la sociedad está dispuesta a reconocer como válida.

Por el lado del radicalismo  ha mutado hacia ocupar las franjas más reaccionarias del centenario partido. Aguad está cada vez más lejos de Amadeo Sabattini, lejos del Estado interventor, lejos del espíritu industrial y revolucionario de los reformistas del 18. Este Aguad, que prefiere sus traqueteos en las canchas de golf , a saludar algún curtido intendente radical, tiene el lomo cada vez más negro, parangonando a los viejos representantes del Partido Demócrata de Córdoba.

Olga Riutort, pretende captar los votos de los enojados del peronismo , pero aún no explicitó cuáles son sus pensamientos , sobre todo cuáles son las premisas en las que basa su propuesta supuestamente enfrentadas al actual gobernador. Habla, como tantos otros , de un “vecinalismo” para definirse , pero aún no ha dicho con claridad qué es lo que piensa con respecto a la privatización de TAMSE y si pretende una empresa del Estado en la recolección de la basura o aprueba que sean empresas privadas las que monopolicen el negocio de la basura.

El kirchnerismo, parece haber optado por una propuesta basada no en la figura de sus candidatos, bastantes desconocidos en la sociedad, más allá de que sean personas conocidas en sus respectivos ámbitos. La Presidenta parece ser la principal figura en esta campaña, de ella dependerá el caudal de votos, serán los apoyos que tenga en la sociedad los votos que se lleven los candidatos de Córdoba, y no la buena referencia de los rectores que encabezan las listas de Córdoba.

Esta propuesta del único frente político aún en vigencia desde el 2003, parece un experimento de la Presidenta. Por primera vez en muchos años lo que se ofrece es votar por “el Modelo”, casi con prescindencia de los candidatos, poco importa que sea Carolina Scotto o Martín Gill, bastante ignotos en la base más humilde de la sociedad: lo que importa es el apoyo popular hacia el modelo que representa la boleta azul , con  las fotos de Perón, Evita y Néstor.

Tal vez esto sea lo nuevo que emerge y se ha venido manifestando en las dos grandes  convocatorias presididas por Cristina, la del 25 de mayo en Plaza de Mayo y la de los cuatrocientos años de la UNC. En los dos casos fue notoria la gran mayoría de personas, que concurriendo por sus propios medios , no estaban en ninguna de las columnas de las organizaciones kirchneristas. Esa multitud fervorosa  puede ser o tal vez es la convicción que tiene la Presidenta para haber elegido a candidatos que no pertenecen a la historia militante, sino que dependen indefectiblemente de la referencia presidencial.

De confirmarse esta conjetura  estaríamos asistiendo al resurgimiento, una vez más en la historia, como fue en otros tiempos, a votar  el “escudito”,  sin importar demasiado quienes están en la lista.

Esta probabilidad se hizo carne en la voz de una militante de Bº Renacimiento, cuando dijo el domingo pasado en una mesa comunitaria: ”Que me perdone la candidata , la respeto , pero hoy debo respaldar a mi Presidenta y yo no conozco a ninguno de sus candidatos ni me importa …Yo votaré el voto azul de Cristina…”. Ya veremos si esto se confirma o solo es una presunción periodística.

Auspicio Macao

No se aceptan insultos de ninguna clase. Si querés dejar tu opinión hacelo con altura y respeto. Gracias.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: