Una publicación efímera, como todo

San Vicente: De todo, menos un corso

In Opinión, por Jorge Felippa on 18 octubre, 2013 at 15:35

corsos san vicente

por Jorge Felippa

El martes pasado, excepcionalmente, salió al aire una nueva edición del programa ADN, que emite Canal 10. Lo confieso: me atrapó el tema que el amenazado Tomás Méndez se animó a poner al aire. El entramado entre políticos y narcotraficantes que ha convertido, por lo menos en la última década, a la seccional Quinta en una peligrosísima “Zona roja”.

Se presentó una denuncia realizada por vecinos de barrio Acosta, sobre irregularidades en la última elección de autoridades de su centro vecinal.

Esas elecciones, ¡en un Centro Vecinal!, permitieron el triunfo de una lista vinculada a Unión por Córdoba, aunque con distintas conexiones con sectores de la Unión Cívica Radical.

Según el testimonio de uno de los candidatos perjudicados, fueron elecciones amañadas como en las mejores épocas del “fraude patriótico” allá por los años ’30. Digamos que por aquellos años, los “lomos negros” del viejo y perfumado Partido Demócrata, presidido en nuestra provincia por don Ramón J. Cárcano, hicieron escuela en eso de hacer votar a los muertos, quitarle la libreta a los ciudadanos “contreras”, y traer de otras localidades, vecinos afiliados adonde la elección se presentaba reñida. Y si con todo esto no alcanzaba, se “volcaban las urnas”, o sea, se las vaciaba de los votos realmente emitidos, y las volvían a llenar con los votos del gobierno de turno. Así se daban resultados de 500 contra 1; es decir, una goleada tramposa y sin vergüenza.

¿Cómo se pudieron derrotar estas artimañas? No precisamente, adecentando los procedimientos sino todo lo contrario: mejorarlos para derrotarlos con sus propias armas. Primero fueron los radicales, y luego los “lomos negros” que se pasaron en la década del ’40, al naciente partido Laborista, embrión del peronismo que surgió a partir del 17 de octubre de 1945.

¿A cuento de qué viene este revisionismo histórico? En que anoche, según afirmó Cristian Barrionuevo, excandidato de una de las listas derrotadas en los comicios del Centro Vecinal de barrio Acosta, casi un 30 por ciento de los más de mil sufragios, fueron irregulares. Entre otras lindezas, se permitió la anexión a los padrones de personas con domicilio en otras seccionales, la inclusión de menores de edad (votaron chicos de 7 y 9 años) y personas con DNI extranjeros y no residentes en el barrio.

Pese a las denuncias realizadas, el gobierno de la ciudad convalidó los resultados, permitiendo el triunfo de Noemí Gallo, una mujer vinculada a la ex legisladora Liliana Juncos y representante del sector de Juan Schiaretti, dentro de Unión por Córdoba, pero que tiene domicilio en barrio Müller.

Barrionuevo corroboró la existencia de vínculos entre una lista y otra a partir del respaldo brindado por Ismael Abugauch, representante del mestrismo en la Seccional Quinta, a la lista de Gallo.

Vale recordar, Liliana Juncos es una de las personas que recurrentemente aparece en denuncias sobre el manejo del narcotráfico en la zona de barrio Acosta. Ex legisladora, se desempeñaba como asesora en el Concejo Deliberante hasta que una denuncia demostró la existencia de trabajo esclavo en un inmueble de su propiedad.

Pero lo más valioso que agregó el informe, son los manejos “tras bambalinas” de uno de los más notorios “caudillos” de aquella vieja escuela de la viveza criolla: el “Turco” Ismael Abugauch.

Según lo dijeron en el programa, hombres vinculados al radicalismo de la seccional Quinta, y ahora también instalados en el gobierno del municipio capitalino, la candidatura de Ramoncito Mestre y Marcelo Cossar, fueron “digitadas” y avaladas por el dueño y señor de esa seccional: el “Turco” Abugauch. Que no aparece en ningún cargo público, pero sí tiene a una hija como concejal, y ha colocado a varios parientes suyos en puestos claves: los CPC de San Vicente y barrio Empalme, y en el puesto más “codiciado” de todos: ¿Adivinen cuál es? La dirección del Cementerio San Vicente. Como se preguntaba anoche Tomás Méndez: ¿Cuál es la proyección política que te da el Cementerio San Vicente? ¿Para qué te sirve si sos un político con aspiraciones? ¿Qué más quieren los narcos que dominan la Quinta que un lugar público situado en el corazón de su vastísimo territorio colonizado?

Lo dijo un sujeto que trabajó para Mario Rey, el primer funcionario mestrista que debió renunciar acusado de cobrar coimas. En el Cementerio San Vicente no solo se entierran muertos. Allí “entierran” la merca que después distribuyen en los quioscos, con los que han corrompido el cuerpo y el alma de miles de cordobeses.

Allá lejos y hace tiempo

 

Me llamó la atención la referencia a la seccional Quinta, por una cuestión muy personal. En el año 2005 publiqué la novela Quiero volver a casa, cuyo punto de partida fue el secuestro y desaparición de la niña Martita Stutz, un 19 de Noviembre de 1938. La escritura de esa novela me llevó varios años de investigación histórica, a través de una gran variedad de documentos de época y testimonios de vecinos, historiadores, periodistas y escritores.

Entre mis “informantes”, también hubo muchos hombres y mujeres afiliados o simpatizantes del radicalismo. Conté con mis propios “gargantas profundas” que me hicieron conocer esa historia menuda y mucho más picante que jamás figurará en los libros de historia. Hay una anécdota que está en la novela y que recordé a partir del programa de ADN de anoche martes 15 de Octubre. Amadeo Sabattini había llegado a Córdoba a estudiar medicina junto a un hombre que fue uno de sus más íntimos amigos: Juan “Pomada” Giordano.

Para la época del secuestro de Martita Stutz, el “Pomada” Giordano era el caudillo indiscutido de la seccional Quinta.

Para quienes no lo saben, el caso Stutz terminó sin ningún condenado. Mejor dicho, los principales sospechosos y condenados, fueron absueltos en 1942, por lo cual el crimen aún permanece impune.

El principal acusado fue Antonio Suárez Zabala, un vendedor de “Geniol”, que se jactaba de tener amigos radicales del más alto rango. Algo de eso había. Fue a partir de una gestión (oculta) del entonces vice gobernador Santiago H. Del Castillo, que se hizo cargo de la defensa de Suárez Zabala, nada menos que Deodoro Roca, el autor del Manifiesto Liminar de la Reforma de 1918. Gracias a su extraordinaria defensa, que demolió de punta a punta las acusaciones y los testimonios de los principales testigos, Suárez Zabala quedó en libertad.

Una de las principales artimañas de los numerosos “defensores de oficio” que tuvo S.Z., fue la presentación de abogados que obligaran a apartarse a los jueces o a los defensores de los familiares de Martita. Así ocurrió con el otro gran penalista de la época, Ricardo Vizcaya que había asumido la defensa de los Stutz. La elección de Roca no fue al azar: Vizcaya había sido durante muchos años, socio, amigo y habitué del famoso sótano que Deodoro tenía en la calle Rivera Indarte 544.

En la novela está contado así este episodio:

-¿Qué hará Vizcaya entonces?

-Tiene que abandonar a los Stutz. Dirá que es por enemistad manifiesta con Deodoro Roca. Pero los motivos son otros…

-Desembuche amigo, no nos deje en ascuas.

-Él sabe que detrás del secuestro de Martita están los que manejan la prostitución en la ciudad.

-¿Y usted sabe quienes integran esa red?

-Es de público y notorio conocimiento, mis amigos, no seamos hipócritas. Y sabemos quienes son sus beneficiarios. Profundos creyentes y de comunión diaria.

…..

-Dígame, ¿cuándo lo supo Vizcaya?

-Cuando se metió en el caso, él armó su propia red de investigadores. Recelaba de Auchster porque no allanó los más conocidos prostíbulos, y tampoco se metió con la mafia que manda en barrio General Paz y en las quintas de San Vicente.

-Es que ahí manda el “Pomada” Giordano. ¿verdad?

-Claro, y ustedes saben quién es Giordano…

-No podemos saber más que usted, cuéntenos…

-Él vino de Rosario con el Orejudo (Sabattini). Acá estudiaron juntos. Así que mire quien lo banca. Ahora es un gran caudillo por sus enormes dotes de matón. Tiene en su haber todos los desórdenes, asaltos y atropellos que hay en la seccional quinta. Y a pesar de su prontuario ominoso de asado con cuero, tintillo de Mendoza y ginebra, se ha convertido en un matasiete de la política sanvicentina. O lo que es lo mismo, el candidato natural a senador por la capital…

-¿Y por qué le dicen Pomada?

-Porque en la farmacia de su padre se vende una pomada fabricada con sal y sebo que cura todos los dolores.

-Y a la que bautizaron Radicura.

-Je,je,je. Ésa es otra historia. Y no me haga soltar la lengua que se me seca.

-Está bien, nos la debe para la próxima. Disculpe la ignorancia, ¿pero quién convenció a Roca?

-El Negro Del Castillo convenció a Roca para meterlo a Vizcaya en un brete. Eso y decir Sabattini es lo mismo. Por eso los lomos negros la tienen servida. Pura agua para su molino. Así que saquen sus conclusiones, mis amigos.

(fin de la cita).

Dicen que la historia se repite: una vez como tragedia y otra como comedia. En estos casos, me parece, lo que se repite es la tragedia, en un mismo escenario, y con personajes cuyos rasgos esenciales también son parecidos. Víctimas y victimarios entrampados en los laberintos del poder y la ambición. Y la misma impunidad.

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