Una publicación efímera, como todo

Acosadora

In Opinión, por Jorge Felippa on 25 marzo, 2014 at 13:46

atracción fatal

por Jorge Felippa

El 21 de Marzo, primer día del otoño y celebración mundial de la poesía, al encender la computadora y entrar en Facebook, descubrí que una señorita, ex pareja de un amigo, había estado muy activa durante la noche. O mejor dicho, continuó con su acoso desatado hace casi un año y medio atrás, cuando él decidió terminar con una relación que, por entonces, ya pintaba para castaño oscuro.

En menos de una semana ha creado por lo menos media docena de alias. Concretamente, anoche había falsificado una cuenta de una de las amigas de mi amigo, cambiando levemente el apellido de la damnificada. Con ese recurso, más tres o cuatro notas sobre DDHH y noticias de actualidad, enganchó a un par de amigos trasnochadores que le dieron su “amistad” feisbukiana, se metió en mi muro de donde robó y subió a esa página trucha, nada menos que una foto histórica de nuestro grupo poético de allá por los ’70.

Al señor que la despechó, lo tiene a mal traer con sus mensajes de texto. El lunes a la noche él estuvo en mi departamento y mientras tomábamos un café, recibió cuatro mensajes amenazándolo con aparecer por su casa y acusarlo ante su ex esposa y madre de sus hijos, lo que ya ha hecho cientos de veces. Tres semanas atrás, llegó al colmo de mandarle un mensaje y decirle que lamentaba que fuera a perder un nieto por culpa del ex. O sea, amenazaba con ¡matarle un nieto! por razones que ella inventa en su delirio.

Durante esta semana, se desbandó en su raid persecutorio, creando cuentas en FB con imágenes robadas de otras páginas y enganchando a
amigos comunes. Medios babosos algunos, muy distraídos y descuidados otros, ante la imagen de una mina con minifalda, curvas poderosas y sonrisa seductora (ajenas, por cierto), rápidamente le aceptan el pedido de amistad a una desconocida total. La señorita, una hacker hecha y derecha, roba notas, fotos, noticias más o menos progres de páginas de zurdos de ayer y de hoy, y engatusa a docenas de incautos. Así se acerca a su objetivo de máxima: saber en qué anda el oscuro objeto de su deseo.

Mientras tanto, un montón de amigos del acosado, padecemos y perdemos energías en avisar y bloquear cada una de las personas falsas detrás de las cuales esta seudo periodista, mejor servicio y hacker consumada, nos tiene ocupados para evitar que se entrometa en nuestras vidas.

Cuando uno cuenta esta historia fuera del círculo de amistades más cercanas, todo el mundo se (me) pregunta: ¿Y por qué no la denuncian? ¡Ja, ja!
El acoso femenino es un territorio en el que la ¿Justicia? apenas si tiene recorridos algunos metros y casi ninguna legislación.
Es cierto que en la mayoría de los casos son ellas las acosadas y los varones los maltratadores. Además sabemos que todo el andamiaje policial y judicial es absolutamente patriarcal y machista, por lo que recién en los últimos años las víctimas del maltrato y/o del acoso denuncian la situación e intentan poner límites antes de que la tragedia se desate. Aunque muchísimas veces, los límites llegan tarde y la tragedia se consuma mientras el expediente duerme en una comisaría o en un olvidado escritorio tribunalicio.

En este caso, por ahora, las denuncias surtieron un efecto temporal. Dejó de acosar por noventa días más o menos, durante el período de restricción que le impuso un juez y luego volvió a la carga como si nada. No basta con cambiar de número de teléfono: ella se las ingenia para conseguirlos y reiniciar su tarea de demolición y demonización sistemática del hombre que “la abandonó”. O sea que la señorita en cuestión, tiene contactos muy fluidos con personas que saben cómo hackear cuentas de Internet, de FB y rastrear llamadas telefónicas para conseguir sus propósitos.

Porque ustedes se preguntarán qué pretende ella, si en un mismo día, o al cabo de una hora, puede enviarle mensajes donde le promete ser la sacerdotisa mayor del Kamasutra, y a continuación, tratarlo de “viejo cornudo decrépito, ladrón y violador”. Así, sin solución de continuidad durante las veinticuatro horas del día.
¿Qué cabeza aguanta semejantes ataques? ¿Qué juez conoce alguna ley para que esta señorita, enferma psiquiátrica ambulante y locutora de una radio de alcance nacional, ponga fin a su delirio persecutorio? ¿Qué debe y puede hacer este amigo que tuvo la mala leche de acostarse con ella durante poco más de un año, y luego decidió terminar la relación, al descubrir ¿verdaderamente? a esa señorita que en la cama y fuera de ella, era una amante desbocada e insaciable.

Si alguien tiene la respuesta para resolver este embrollo psiquiátrico, canalizado y fortalecido a través de las redes sociales, puede poner manos a la obra, ajustarse el cinturón y parar la película de esta crónica de una tragedia anunciada.

El Globo flyer

 

  1. REALMENTE EL ACOSO DEBE SER UNA DE LAS PEORES COSAS QUE LE PUEDEN PASAR A UN SER HUMANO..ES PASAR POR SITUACIONES DE IMPOTENCIA EXTREMA,MIEDO,NAUSEA,DESEOS DE PERDERSE…Y DARSE CUENTA DE QUE «NADA» SURTE EFECTO…EL ACOSO A LOS HOMBRES ES TAN TREMENDO COMO EL DE LAS MUJERES..LA JUSTICIA DEBERIA TOMAR CARTAS EN EL ASUNTO.

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  2. Mirta con todo respeto, habla mal de vos que te ocupes de intimidades sexuales ajenas…
    Zapatero a tus zapatos…

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