Una publicación efímera, como todo

Archive for the ‘por Fernando Krakowiak’ Category

Recuerdos del saqueo

In Aerolíneas Argentinas, Economía, Hidrocarburos, Historia, Opinión, por Fernando Krakowiak on 1 junio, 2016 at 9:19
Fernando Krakowiak hace un repaso de la tierra arrasada que quedó en Aerolíneas Argentinas y en YPF tras el paso de Iberia/Marsans y Repsol. (foto Archivo)

Fernando Krakowiak hace un repaso de la tierra arrasada que quedó en Aerolíneas Argentinas y en YPF tras el paso de Iberia/Marsans y Repsol. (foto Archivo)

Leemos hoy:

“No tengo más que empezar por pedirles disculpas por los últimos años, por lo que han sufrido los capitales españoles”, aseguró  en Madrid el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, ante un puñado de políticos y empresarios del país ibérico. Lee el resto de esta entrada »

Menem, un poroto

In Economía, Opinión, por Fernando Krakowiak on 3 enero, 2016 at 14:37
En esta nota de Fernando Krakowiak se detalla quienes son los principales ejecutivos que decidieron pasar del otro lado del mostrador. La lista es apenas una muestra de lo que viene porque el libro de pases sigue abierto.

En esta nota de Fernando Krakowiak se detalla quienes son los principales ejecutivos que decidieron pasar del otro lado del mostrador. La lista es apenas una muestra de lo que viene porque el libro de pases sigue abierto.

Leemos hoy:

«En apenas veinte días, decenas de ejecutivos de las principales empresas del país desembarcaron en los ministerios y secretarías del Estado nacional, pero ya no para llevar adelante sus actividades habituales de lobby sino para hacerse cargo de la gestión pública. Lee el resto de esta entrada »

Villa Soldati y los «vivos»

In Opinión, por Fernando Krakowiak, Seguridad, Sociedad on 16 diciembre, 2010 at 21:25

" Para conmover a cierto sector de la clase media hay que estar desnutrido, vivir a la intemperie, tener menos de cinco dientes y revolver la basura todas las noches, si no, “algo raro” seguro que hay.", plantea Fernando Krakowiak en esta nota.

Leemos hoy:

«Apenas los ocupantes del Parque Indoamericano comenzaron a abandonar el lugar, el martes por la noche, en las redes sociales se multiplicaron los mensajes de personas que creyeron estar ante la prueba irrefutable de una estafa. “¿Vieron? Si se van es porque tienen casa”, escribían excitados uno detrás del otro, tal vez porque estaban convencidos de que quienes defendían el pedido de viviendas de los pobres de Villa Soldati eran cómplices de la supuesta estafa o ingenuos capaces de pensar que esas familias habían bajado de los árboles cuando decidieron tomar el predio.

Argumentos similares utilizaron durante los días previos para tratar de desacreditar a Alejandro Salvatierra, uno de los referentes de los ocupantes: “Tiene teléfono celular”, “¿De donde sacó esa remera de la Selección Argentina?”, “Está en Facebook”. Incluso llegaron a subir a un blog una foto suya donde se lo ve en una habitación delante de un lavarropas y una computadora. Sólo faltó que lo filmaran con un sandwich en la mano para demostrar que de vez en cuando come.

El supuesto implícito detrás de esas “pruebas” es que los reclamos sólo son “genuinos” cuando los pobres dan lástima. Para conmover a cierto sector de la clase media hay que estar desnutrido, vivir a la intemperie, tener menos de cinco dientes y revolver la basura todas las noches, si no, “algo raro” seguro que hay. También es condición necesaria “pedir”, nunca “exigir”, y estar desorganizados, porque si más de dos pobres se ponen de acuerdo en alguna acción conjunta, automáticamente pasan a ser “piqueteros que no quieren trabajar”. Otro requisito es ser argentino porque, como dejaron en claro los “vecinos de Soldati” en la televisión, los inmigrantes son feos, sucios y malos y se tienen que volver a su país.

Cuando estas condiciones no se cumplen hay que reprimir, porque negociar implica darles algo y eso es inconcebible. “Ahora me voy a ir a buscar un terrenito a los bosques de Palermo, con vista al lago, obvio”, repetían en las redes sociales los que no podían entender cómo el gobierno nacional se había negado a desalojar a los ocupantes del parque. “Ese lugar es más seguro que Puerto Madero”, remarcaban indignados cuando la Gendarmería realizó un cordón para evitar que “los vecinos” siguieran apaleando inmigrantes y baleando ambulancias. Finalmente, aunque no hubo un desalojo, muchos de esos ciudadanos se mostraron conformes con el acuerdo entre Nación y Ciudad que destrabó la situación, no por la promesa de viviendas, sino porque a partir de ahora los pobres que protagonicen una toma de tierras podrán perder sus planes sociales. Así lo van a pensar dos veces antes de hacerse los vivos y tratar de sacar ventaja».

(Leer completa la nota de Fernando Krakowiak haciendo click acá)