Una publicación efímera, como todo

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La invención de Cambiemos

In Opinión, por Vicente Battista on 18 octubre, 2016 at 16:52
"Aquellos voluntariosos que votaron por el cambio, muy pronto descubrieron que el cambio que se produjo nada tenía que ver con lo que les habían prometido", plantea Vicente Batista en esta nota.

«Aquellos voluntariosos que votaron por el cambio, muy pronto descubrieron que el cambio que se produjo nada tenía que ver con lo que les habían prometido», plantea Vicente Battista en esta nota.

Leemos hoy:

«Dick Tracy se comunicaba con jefatura central mediante un reloj pulsera que, además, oficiaba de teléfono y de pequeña pantalla de TV: el duro policía no sólo hablaba, también veía la cara de su interlocutor, una fantasía imposible que sólo se justificaba en el espacio de la historieta. Lee el resto de esta entrada »

Lucy y sus amigas

In Opinión, por Vicente Battista on 6 junio, 2011 at 21:34

por Vicente Battista (vía Télam)

Lucy es nuestra abuela.
Hace algo más de cuatro millones de años anduvo por algún rincón de este mundo. A pesar de ser excesivamente vieja, recién tuvimos una vaga idea de ella en 1925, cuando el paleontólogo australiano Raymond Dart tropezó en Taung, al sur de África, con un antiguo cráneo, diferente a todos los que conocía.

Luego de rigurosos estudios, dedujo que correspondía a un espécimen que apenas superaba el metro de altura, pero que por sus caderas, piernas y pies se parecía más a un ser humano que a un simio.

Lo llamó austrolopithecus y determinó que ese homínido era nuestro ancestro más directo.

Los europeos se sintieron ofendidos, entendían que el origen del hombre se había registrado en Europa, Raymond Dart tiraba por tierra esa teoría y, para colmo, establecía el comienzo en África.

Hubo que esperar casi medio siglo para confirmarlo.

En 1974 el antropólogo norteamericano Donald Johanson, el geólogo francés Maurice Taieb y el paleontólogo, también francés, Yves Coppens, investigando el yacimiento de Hadar, en el valle del Río Awash, Etiopía, encontraron 52 huesos que constituían el 40% de un esqueleto completo.

Se trataba de una hembra de cerca de un metro de alta, 25 kilos de peso y alrededor de 20 años de edad.

Por la forma de su pelvis y la articulación de su rodilla, se supo que andaba sobre sus miembros posteriores.

El método de datación radiométrica demostró que esas caminatas las había hecho hacía algo más de tres millones de años.

No quedaron dudas: se trataba de un austrolopithecus, el más completo hasta ese momento encontrado. Sólo faltaba darle un nombre.

Por aquellos días en el reproductor de música del campamento sonaba una y otra vez el tema de Los Beatles “Lucy en el cielo con diamantes”, y si bien esa hembra austrolopithecus lejos estaba de ser “una chica con ojos de caleidoscopio”, la llamaron Lucy y la declararon abuela de la humanidad.

Desde entonces hasta hoy esa humanidad la aceptó con la alegría con que se aceptan a las abuelas: “En una luz verdosa, entre olores verdosos / en un vestido negro como papel quemado”, doctas en sus mecedoras y sin un pasado que las manchase.

Ahora un equipo de paleoantropólogos de la Universidad de Colorado está a punto de tirar por tierra esa alegría.

Según informa la revista “Nature”, un reciente estudio revelaría que las hembras de australopithecus abandonaban el grupo en el que habían nacido.

Los machos, por el contrario, permanecían allí.

Para arribar a esa conclusión, los paleoantropólogos trabajaron sobre los dientes fósiles de unas y otros.

El análisis de los isótopos de estroncio, presentes en todas las dentaduras, determinan el sustrato geológico en el que vivió cada cual.

Los dientes de casi todas las hembras de austrolopithecus demostraron que en algún momento de su vida se habían trasladado a otra comarca.

Esto rarísima vez sucedía con los machos.

Marcharse parece ser una antigua costumbre femenina.

Eva hizo lo imposible para irse del Paraíso, pero se fue con Adán. Las hembras austrolopithecus, por lo que se ha visto, se iban solas. ¿Adónde iban y por qué se iban?

Dos preguntas que no han logrado responder ni los paleoantropólogos de la Universidad de Colorado, ni las composiciones de isótopos de estroncio en los dientes ni el método de datación radiométrica en los huesos.

La abuela Lucy, típica hembra austrolopithecus, seguirá alimentando ese enigma.

Sus nietos del mundo entero comenzamos a vivir momentos de zozobra: a nadie le gusta que su abuela se marche sin decir por qué se va y adónde va.