Una publicación efímera, como todo

Las sirenas y los trapecistas

In Apuntes rápidos, por Mario Rivas on 8 febrero, 2013 at 14:00

Chagall

por Mario Rivas

Era como si estuviéramos de visita en Córdoba. Entramos a la plaza San Martín a esa hora de la tarde cuando ya están prendidas las luces públicas pero el sol todavía no se ha ido del todo. Esa hora cuando, y más en otoño, todo parece de ensueño.

Vemos con Carola que sobre las baldosas de la plaza había sirenas desparramadas. Sirenas de goma o un plástico duro pero flexible. De colores fuertes, brillantes sobre el piso. También había virgencitas y ángelitos. Estaban ahí, simplemente esperando que alguien las recogiera y se las llevara. Yo agarré varias y recuerdo que recogí dos grandotas pensando que le iban a gustar a Nilda, una sirena de Lanús que conozco. Carola también levantó varias y veo que Jimena también venía con los brazos cargados de sirenas y virgencitas.

Vamos al hotel, que estaba en la calle Buenos Aires y yo pensaba meter las sirenas para Nilda en una caja y dejarlas en concerjería para que ella las pasara a buscar.

Sin embargo me desperté pensando en que no debe haber oficio más jodido que ser trapecista. Mientras tomaba mi primer café del día me preguntaba si podría existir una pareja de trapecistas conformada por un chileno y un argentino.

No sé qué tendrán que ver las sirenas con los trapecistas pero así son los sueños.

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